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miércoles, 5 de abril de 2017

Colaboración "DEL DICHO AL HECHO"



Desde hoy, todos los miércoles a las 1030hs me sumaré a colaborar con información desde Neuquén a un programa con perspectiva patagónica "Del Dicho al Hecho" de Hugo Schvemmer y Verónica Sandoval.

El programa sale por Radio Kaizen, desde Chubut, en la 103.5mhz y puede escucharse por www.radiokaizen.com.ar 

HOY: reclamos gremiales, acuerdos y perspectivas del 6/04 con el paro de la CGT.




Agradezco a los compañeros que confían en el aporte posible de realizar.

Vamos todos los miércoles luego de las 10.30hs.

Facebook del programa: https://www.facebook.com/DelDichoAlHechoTw/

viernes, 6 de mayo de 2016

MALVINAS ¿en el horizonte de la democracia?

El rescate de algunos tripulantes del Crucero General Belgrano. Mayo 1982.

Cuando el 30 de marzo de 1982 la CGT de Ubaldini movilizaba a la plaza de Mayo reclamando “paz, pan y trabajo” la dictadura militar se encontraba en un momento de alta complejidad política. Tres elementos pueden señalarse en ese sentido: la erogación de su base de sustentabilidad social (sectores medios, empresariado nacional precarizado y arruinado por el capital extranjero, entre otros), la crisis política hacía dentro de la Junta (se había removido a Videla por la puja de sectores y habiendo pasado Roberto Eduardo Viola, terminó la “misión” el Gral. Leopoldo Fortunato Galtieri) y la constante presión de gremios, agrupaciones y organismos de Derechos Humanos que con una fuerte campaña nacional e internacional habían hecho mella en la “credibilidad” de la Dictadura.

En ese contexto, la marcha fue contundentemente reprimida. Los dirigentes gremiales que la organizaron cayeron presos y los trabajadores tuvieron que replegarse en medio de gases y balas de goma. Pese a ello, algo se había roto.

El 2 de abril, la plaza volvió a llenarse. Esta vez no para reclamar, sino para vitorear al Gral. Galtieri. La Junta Militar había tomado la decisión de “recuperar” el territorio patrio. “Las Malvinas” largamente Argentinas, volvían a ser nuestras. La multitud sonreía y se emocionaba; era vox populi que estábamos haciendo historia. Incluso, estaba la idea de que pudiendo contar con el apoyo de Estados Unidos, la guerra sería un trámite que nos daría paso a una disputa tal vez menos importante, pero más sentida: La guerra con Chile, eterno adversario cordillerano.

Muy pocos en ese momento pensaron que estábamos equivocados.

El pasado 2 de mayo, se conmemoró un nuevo Aniversario del Hundimiento del Buque General Belgrano, crucero de la Armada Argentina perforado por el ataque de un submarino ingles, pese a estar por fuera de la zona de conflicto. Allí murieron 323 tripulantes, entre ellos, Mario Flores, padre de un joven neuquino (Mario Flores Monje) que ha tomado el hábito de dar conferencias para recordar un crimen de guerra tan ruin, como completamente irreparable. De hecho, fue el episodio que más bajas le provocó al Ejercito en combate.

A esta altura de los acontecimientos, es una obviedad decir que han pasado ya 34 años de la “gesta de Malvinas”. Por suerte (y esfuerzo de muchos) la reivindicación de la Soberanía sobre las Islas ha ido retirándose del terreno “militar-bélico” para posicionarse, muy lentamente, en un campo “democrático-diplomático”. En un pasado reciente hablar de Malvinas era “castrense” y hoy no sin peleas puede ser parte de la conformación del ideario nacional, institucional y democrático.

Tal vez, ese sea el desafío de los nuevos tiempos. Pensar Malvinas como parte de nuestra compleja historia, sin renunciar a los reclamos, sin ceder en el territorio y sin negar, que en tiempos de Dictadura, los combatientes de ese fatídico 2 de abril, no estuvieron exentos de sufrir violaciones a los Derechos Humanos. Muchas de ellas como las que les tocó padecer a los argentinos y argentinas que en suelo continental tenían suprimidos sus derechos y garantías constitucionales.


La guerra en números.

Comenzó el 2 de abril de 1982
Termino el 14 de junio de 1982
Días de Guerra: 73.
Murieron aproximadamente 900 combatientes.
Cerca de 650 del lado Argentino.
323 de ellas con el hundimiento del Crucero Gral. Belgrano.
Al fecha se contabilizan aproximadamente 480 suicidios de ex-combatientes.

LA NUEVA DIRECCIÓN DE NACIONAL

Dalila Pinacho, Directora de Radio Nacional Neuquén junto a Pablo Ciarliero, vicedirector de Nacional  y Jorge Sigal, Secretario de Medios de Nación.
 

Sobre los últimos días del mes de marzo, comenzó a tomar notoriedad el rumor de que Radio Nacional Neuquén tendría nuevas autoridades políticas. El cambio institucional de diciembre de 2015 había dejado la emisora sin conducción gubernamental. Matias Ciampini, quien hasta el momento ejercía el cargo de Gerente de Emisoras de Radio Nacional, había asumido “transitoriamente” la Dirección de LRA43 Radio Nacional Neuquén. Pero el nuevo gobierno, no había avanzado en el nombramiento de un Director del espacio “Cambiemos”.

Finalmente, la designada para el puesto fue la Abogada Dalila Pinacho, una mujer de mediana edad, gesto adusto y ropa elegante. Dalila había cobrado dimensión nacional por dos momentos “cumbre” de su carrera profesional: haberle ganado una demanda de filiación a Diego Maradona (representaba a su hija Jana) y también, por haber sido vocera (hasta 2009) de Joe Lewis, el multimillonario inglés a quien se acusa de haberse “robado” el Lago Escondido de El Bolsón.

Abierta al dialogo desde el momento mismo de su designación, la Directora de Nacional ofreció varias entrevistas a medios locales. En “Cuarto Intermedio”, extinto programa de Radio Universidad Calf (salía de 16hs a 19hs) hizo algunas afirmaciones que resultan interesantes citar.

Respecto de sus objetivos en la emisora, Pinacho planteó que su trabajo girará en torno a tres elementos centrales “profesionalización”, “pluralidad” y “compromiso con la verdad”. Manifestó además, que no tolera el “periodismo militante ni sus trincheras” y que en todo caso, “el periodismo debe ejercerse desde la investigación” (entiendase de no-opinión).

El elemento, tal vez, más inquietante de su conversación con el programa, fue el de su afán de “austeridad”. Contó, en la “retórica macrista”, que “el Estado Nacional está en una situación fiscal complicada y compleja, con un déficit ostensible que obliga a tomar medidas de ahorro”. Claro que también estuvo la lógica de la herencia recibida y lo pesado que es administrar un país en esas condiciones.

¿Pasarán a formar parte del paquete de austeridad los trabajadores y trabajadoras de Radio Nacional Neuquén? Es difícil saberlo. Como nobleza obliga, hay que reconocer que hasta el cierre de la edición de esta revista no se habían registrado despidos en la emisora. De cualquier manera, Nacional Neuquén solo cuenta con tres contratados: Héctor Mauriño, co-conductor de Viento Sur y Roberto Aguirre y Francisco Camino Vela, columnistas del mismo programa. El resto, personal de planta tiene en su haber 3 ingresos registrados por concurso. El resto, ingresó por nombramientos directos.

En lo que tiene que ver con los contenidos, Dalila Pinacho, no ha avanzado en lo que podría ser un “control ideológico” de la programación y hasta el momento, las decisiones que más malestar han generado, son las relacionadas a la reducción de horas extras. Para un personal siempre necesitado de “divisas”, dejar de contar con ingresos extraordinarios, en tiempos de inflación remarcada, es siempre una noticia negativa.

Podría haberles ido peor a los trabajadores de Nacional Neuquén. En LRA 14 Radio Nacional Santa Fe se designó a Carlos Fornés, ex agente de inteligencia de la Policía provincial, vinculado a varias publicaciones que reivindican el Terrorismo de Estado. Acá no se animaron a tanto.

lunes, 28 de marzo de 2016

A 40 años del Golpe Cívico – Militar

José Alfredo Martínez de Hoz jurando como Ministro ante Jorge Rafael Videla.
Lamentablemente para nuestro país, el 24 de marzo de 1976, no es una fecha más. En términos de Movimiento Obrero o pensado desde las Organizaciones Sindicales de nuestro país, es el momento en el cuál los sectores económicos nacionales y transnacionales más fuertes y reaccionarios comienzan, con la complicidad de civiles y militares a desarmar el andamiaje de derechos y conquistas gremiales más importantes de América Latina. 

Claro que no lo hicieron sin represión, sin tortura, sin muerte, sin desapariciones. En números, siempre fríos, pero útiles para dialogar sobre base sustentable la el último de los golpes cívicos militares que azotó nuestro país nos dejó sin 30 mil militantes sociales, gremiales y políticos. De ellos casi la mitad no era mayor de 25 años y el 70% eran trabajadores.

Esto no es un detalle menor, el Golpe de Estado del 76 no fue solo contra las organizaciones Armadas (Montoneros y ERP), fue principalmente contra los trabajadores y sus organizaciones. Este “Proceso”, desguazó la parte sustancial del Estado y eliminó física y políticamente, muchas de las conquistas y dirigentes que las encabezaron. Quedamos sin estructura, quedamos sin voces y quedamos con pocas conquistas. 

Hay muchas razones por las cuales esto importa tenerlo en claro. Resalto principalmente dos. Una, el proyecto de la dictadura militar fue principalmente político-económico, donde la muerte, la tortura, los vejámenes, las desapariciones fueron un instrumento más que un fin en sí mismo. Dos, porque el relato o discurso (o como quiera usted llamarlo) que instaló la dictadura, fue el de la liberalización de las fuerzas productivas, el que explica que el libre mercado soluciona nuestros problemas por virtud del privado y que el Estado, es un gran elefante blanco dentro de un bazar: no sirve, no construye, no alienta.
Es decir, el daño más sustancial que nos hereda la dictadura cívica y militar, es el hacernos cómplices del proyecto político de los sectores dominantes. El despojarnos de las únicas herramientas que tenemos para defendernos de quienes nos despojan: los gremios, la política y el Estado. 

Esto hay que tenerlo claro. Porque hay proyectos políticos y económicos que se reconvierten, en ese sentido, los militares también fueron instrumento y no objetivo final. No por nada, el “programa” de la dictadura se consolida en democracia con el gobierno del ex-presidente Menem. No por nada, el discurso de Martinez de Hoz sigue explicando nuestros males en estos días.

Es importante tener cuidado con conceptos y los discursos. Repetir los errores del pasado, es algo en lo que siempre se puede caer si no hay claridad en el pensamiento y consecuencia en la acción. Cuando a Silvio Rodriguez lo trataron de necio, preguntó con asombrosa lucidez... ¿la necedad de asumir un enemigo o la necedad de vivir sin tener precio? 

Quitemos la palabra “enemigo” que por defecto nos lleva al terreno bélico, usemos mejor “oponente” o “adversario”… y preguntémonos si son los militares, a secas, o los militares y el proyecto político – económico, instrumentado por mandato de civiles nacionales y extranjeros, es a quien debemos apuntar los cañones. La opción es sencilla, pero el universo de discusiones que se nos abre no es, por cierto, menor.



lunes, 21 de noviembre de 2011

RADOWISKI, FALCÓN Y LAS JORNADAS DEL 1° DE MAYO


La historia de las primeras conmemoraciones del 1° de mayo
El anarquismo, fue uno de los sectores que dentro del Movimiento Obrero, mayor influencia ejerció en los últimos años del siglo XIX y en los primeros del siglo XX. Heterogéneo y de estrategias variadas supo marcar a fuego, literalmente hablando, los comienzos de lucha y organización de los trabajadores.

Las corrientes migratorias que comenzaron a llegar con la Presidencia de Nicolás Avellaneda (1874-1880) fueron recibidas con júbilo por la oligarquía agroexportadora, estos trabajadores foráneos no solo representaban la mano de obra especializada que el modelo necesitaba, sino que además eran los garantes de la posibilidad de producción, en un país que todavía no terminaba de dirimir la disputa con los gauchos ni con los “indios”.
Todo formaba parte del mismo plan, la División Internacional de Trabajo, en beneficio de las potencias, había determinado que la Argentina tenía el “digno” papel de productor de materias primas, que siendo industrializadas en los países “productores” retornarían, más tarde, a los mercados locales. Para ello se necesitaban trabajadores que supieran trabajar y que además tuvieran ventajas para radicarse en el país. Se pensaba, por aquel entonces, que a la Argentina arribarían expertos laburantes ingleses y alemanes, dotados del conocimiento necesario para que nuestro país consolide el rol que le asignaban en el mundo. 

La respuesta a los planes gubernamentales, fue el arribo de la más grande camada de expulsados de la vieja Europa, españoles, italianos y rusos, ocuparon el lugar de los finos anglosajones; con ellos arribaría no solo el trabajo, traían consigo el hambre, el anarquismo y el socialismo.

LAS PRIMERAS DISPUTAS

Estos inmigrantes, en conjunto con la criollada, fueron dando forma definida a los incipientes esfuerzos patrios de conformación de organizaciones de clase. Los primeros agrupamientos mutualisticos se fueron convirtiendo de a poco en sindicatos y estos, comenzaron a marcar el ritmo de la lucha contra un capitalismo nacional, también naciente, pero no por ellos menos injusto.
A la conformación de sindicatos por oficio o por rama de actividad, le siguió uno de los problemas más caros (y también actuales) del movimiento: el de la unidad… ¿cómo se hacía para coordinar a todos los sindicatos? ¿Era necesaria una nueva organización que nucleara a todos? ¿Las ideologías que los sindicatos sostenían, eran un obstáculo para la unidad?
El mundo se movía a la par de los interrogantes. Ya en 1884, la Liga Americana de Caballeros del Trabajo convocaba a los obreros estadounidenses a una huelga por 8hs de trabajo. El paro de actividades recién se concreto en 1886, pero las consecuencias marcaron a fuego la historia de los trabajadores: nacía entonces el 1° de mayo (de esto haremos un informe aparte).
Tanto Anarquistas como Socialistas, cada cuál con su arsenal de ideas fueron dando respuestas a la necesidad de coordinación de las luchas gremiales. Ambos sectores habían propiciado la formación de Centrales Sindicales y con ello, del pliego de reivindicaciones que llevarían a los trabajadores a una nueva sociedad, más digna y más justa.
Así llegamos a 1900.
La oligarquía gobernante, impaciente frente a los trabajadores, comenzó a reaccionar frente al proceso que se daba en el Movimiento Obrero. En 1902 se sancionaba la Ley de Residencia, que establecía que todo extranjero que provocará alteraciones en el orden público sería expulsado del país sin más. No obstante, los trabajadores respondían con más lucha y con más enfrentamientos. Socialistas, organizaban su propio Partido para propiciar la participación obrera en las elecciones. Mientras que los Anarquistas, se plantaban con furiosas huelgas generales.

LOS TRÁGICOS HOMENAJES Y LA VENGANZA ANARQUISTA

Ya para 1904 se organiza de forma conjunta una reivindicación nacional por el día del trabajador. Ambos sectores acuerdan un acto de unidad que es tan exitoso, como ferozmente reprimido. 4 muertos, 50 heridos y cientos de detenidos es el saldo de la represión comandada por el Jefe de Policía Coronal Ramón Lorenzo Falcón.
En 1909, se da un nuevo enfrentamiento. El día del trabajador es reivindicado, está vez, de forma separada, cada una de las fracciones del Movimiento Obrero organiza su acto de homenaje a los “mártires de Chicago”.
La respuesta, nuevamente del Coronel Falcón, fue lapidaria. Doce obreros murieron en la furiosa represión y más de 105 quedaron heridos. Además, se produjo la clausura de todos los órganos de prensa sindicales que circulaban en el país, sindicatos y centros de reunión de anarquistas. La respuesta no se haría esperar.
El 14 de noviembre de 1909, Simón Radowitzky un joven obrero ruso sobreviviente de la represión de mayo, estaba escondido en la esquina de Quintana y Callao. Falcón, viajaba en su carro, lo acompañaba Alberto Lartigau, su secretario personal. Era el mediodía de una jornada cálida y soleada. Ambos habían participado del funeral del Director de la Penitenciaría Nacional.
Al paso del carro, Radowitzky corrió sagazmente hacia el Coronel y al grito de “¡viva la anarquía!” arrojó un explosivo de producción casera. El atentado se había concretado. El joven ruso fue detenido y más tarde condenado, mientras que Falcón, herido de muerte, fue prontamente socorrido.
Sin embargo, el explosivo había producido daños irreparables. A las 2 de la tarde del mismo día, moría así, uno de los más terribles represores que ha dado la historia de nuestro país. El anarquismo, había ajusticiado al verdugo. Nada quedaría igual… pero lo que sigue, como habitualmente se dice, es parte de otra historia.

sábado, 19 de noviembre de 2011

A 42 AÑOS DE UN SUCESO FUNDAMENTAL

Agustín Tosco, lider del sindicalismo de liberación.-
Si bien estamos hablando de un suceso que marcó la Argentina hace ya 42 años, el Cordobazo ha dejado una huella indeleble en la historia del movimiento obrero de nuestro país y que incluso hoy, se sigue manifestando de forma latente, aunque inconstante.

Como todo momento, estuvo rodeado de un contexto definido por circunstancias únicas e irrepetibles. Gobernaba la dictadura de Juan Carlos Onganía, con modelo de administración apegado a las corporaciones económicas (e incluso políticas) y si bien permanecía, al menos desde lo formal, la proscripción del peronismo, en los hechos, algunos de los sectores que lo integraban como movimiento, colaboraban abierta e interesadamente con el gobierno militar. Cuestión que se visualizaba tanto desde el peronismo institucionalizado (Paladino) como desde el gremialismo burocrático (Vandor).

Ante esto, la respuesta de la clase trabajadora fue organizarse desde la base, con un modelo sindical que atendiera las necesidades de los trabajadores y que rompiera con los acuerdos, que tanto la CGT como Perón habían suscripto para sostener un gobierno que esperaban desemboque en el retorno definitivo del líder justicialista.

La modalidad fue estructurada en torno a la figura del delegado, comités fabriles, cuerpos de delegados, juntas internas, instancias que garantizaban un vínculo permanente entre los trabajadores y la acción gremial. Mientras la resistencia a la dictadura y el Movimiento Obrero demostraba en la calle el poder real que tenía, la contraofensiva de Ongania no se haría esperar por mucho tiempo y en eso se puede encontrar el punto de quiebre que motivo el “Cordobazo”: la quita del sábado inglés (trabajar solo la mañana del sábado, para hacerlo jornada completa). Ante esto, se sucedió lo inevitable. Las protestas se sucedieron primero de forma sectorial, para después congregarse masivamente en el Paro General que los gremios combativos de la CGT alineados con Raimundo Ongaro. Estudiantes y partidos políticos se sumaron a la protesta y los enfrentamientos con el ejército y la policía cordobesa se sucedieron en el centro, en las fábricas y en los barrios. Nacía así el “Cordobazo” corría el 29 de mayo de 1969, un año antes, se producía el “mayo francés”.

La represión dejo arrestos, heridos y al menos 16 muertos oficiales. En la calle se produjo, más allá de todo, la visibilización de un proyecto de organización de clase que excedía los marcos del peronismo, y que incluso puede decirse, se hizo a pesar de él. La unidad de los sindicatos clasistas, la unidad en la acción con partidos y estudiantes, fue tan contundente que forzó el repliegue de la medida (la quita del sábado inglés) y que Ongania quedará francamente debilitado frente a los sectores de la oligarquía y del ejercito. Un año después debería dejar “ordenadamente” el mando al Gral. Roberto Levingston.

Lo cierto, es que el modelo sindical que expresó el Cordobazo, caló hondo en la dirigencia peronista de la época e hizo ilusionar (o esperanzar) a los sectores combativos, con tener la hegemonía de conducción de clase, cosa que finalmente no ocurrió. La lucha, de cualquier manera, sigue abierta, y como todo proceso que no se cierra, vuelve a la conciencia de las masas, en momentos insospechados, máxime si como dice la canción hay contextos con “el arriba nervioso y el abajo que se mueve”.

AGUSTÍN TOSCO: LIDER DE LA DIGNIDAD
El “Gringo”, nació un 22 de mayo de 1930 en un pueblito de Córdoba conocido como Coronel Moldes. Se crió en una zona donde los gringos proliferaban trabajo y esfuerzo. Estudió en el Instituto Otto Krause, la Tecnicatura Electromecánica que le permitió abordar de lleno el trabajo en el Ente Provincial de Energía de Córdoba, que fue donde comenzó su militancia gremial en el ya recordado Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba.

Los compañeros lo recuerdan como un buen tipo, sencillo, pero contundente sindical e ideológicamente. No por nada, se convertiría en el máximo referente gremial del Movimiento Obrero Argentino en los finales de los 60 y principios de los 70.

Caminó las calles durante el Cordobazo, lucho por reivindicaciones laborales y sectoriales, pero bregó incansablemente por la liberación de la clase trabajadora, lo suyo, fue el sindicalismo, pero sin dudas que caló hondo en la escuela de la conducta, esa tan pocos egresados a dado en nuestra historia. La agrupación que conduce este gremio, toma su nombre. Un sencillo homenaje, pero también, una cabal definición política.




viernes, 26 de agosto de 2011

¿Qué significa ser trabajador?

"La clase obrera británica se va aburguesando cada vez más, de suerte que esta nación, la más burguesa de todas, parece tender a crear eventualmente una aristocracia burguesa y un proletariado burgués."
Federico Engels

La palabra que no es nueva en el lenguaje, ni en los libros de historia, ya que trabajadores (en su sentido básico) existieron desde siempre, toma una significación especial a partir de la revolución industrial y el crecimiento de las fábricas. Allí, puede decirse que nace el trabajador moderno, caracterizado principalmente, por su directa relación con los medios de producción, cuyos dueños, “compran” la fuerza de trabajo de estos para garantizar la producción de bienes. Hay que tener en cuenta que los trabajadores que precedieron a estos obreros industriales, se diferencian de ellos en la medida que tenían una relación directa pero con medios de producción artesanales que le permitían realizar productos determinados en una comunidad determinada.

No obstante, con la consolidación del Estado Nacional, la apertura de nuevos mercados (y su afianzamiento) y la generación de empleos de diversa índole, el término fue ampliándose hacia nuevos rubros. Fue así que los empleados del Estado, por ejemplo, pasaron a integrar también la categoría, junto con todos aquellos trabajadores que en relación de dependencia con algún patrón, prestaban servicios a cambio de un salario mensual.

Así fue pasando la modernidad y el Siglo XIX. Ya en el siglo XX la categoría, tal como la describimos en el último párrafo se había generalizado en su uso y en su forma. Así fueron acuñándose conceptos más complejos tales como “clase trabajadora” y “movimiento obrero” que en siguientes fichas analizaremos con más detalle.

Huelga preguntar, cuál es la relación que tiene la historia que describimos con la realidad de los trabajadores de correos en general y de los jerarquizados en particular. Y en ello se encuentra la razón de ser de esta primera ficha.

Preguntamos, ¿los telepostales –de base y jerarquizados- somos todos trabajadores o algunos son empleados y los demás jefes (o dueños)?

El tema, no está exento de polémica ni de complejidades para el análisis. En primer momento, la repuesta esperada es que si, todos los telepostales somos trabajadores, en la medida que prestamos un servicio, en relación directa con un empleador (o patrón) y que este, nos paga un salario por ello. Ahora,

¿Por qué hay telepostales que se creen más que otros?

El Gral. Perón (y los peronistas en general) decían que “un peronista que se cree más que otro, deja de ser peronista para convertirse en oligarca”. Con los telepostales pasa algo parecido. Ya que en algunas funciones empresariales, hay compañeros que por el nivel de sus ingresos y los lugares que ocupan en la pirámide jerárquica, se creen algo más que trabajadores. Se despersonalizan y se ven así mismos como garantes de la rentabilidad de la empresa y en muchos casos (hemos denunciado varios) se creen dueños de la empresa y disponen de ella de forma “personal”. En pocas palabras, hay empleados que “se convierten psicológicamente en dueños o patrones” pero en el fondo (y principio mismo de la cuestión) no dejan de ser empleados, son gigantes con pies de barro, con un paso en falso se desmoronan.

¿De qué forma se puede evitar este “desviamiento psicológico”?

Primero, con la humildad suficiente de saberse miembro de un conjunto de voluntades (podría decirse “clase”) que cumplen entre sí funciones distintas, a veces de mayor rango, pero que no dejan por eso, de ser miembros de esa colectividad.

Segundo, con la firme convicción de que todos somos trabajadores, con un origen común y un destino común. Aunque las tareas nos dividan o los patrones pongan entre nosotros tareas que nos dividan. Ningún miembro de clase, por más alta función que cumpla deja de ser trabajador (aunque hay ejemplos de traición y desmemoria, pero eso es otro tema), a menos que se ponga una empresa o una fábrica y emplee otra gente, allí su función si cambia, el que es dueño de los medios de producción, no es precisamente trabajador, sino que será “terrateniente” si es dueño de grandes porciones de tierra o “burgueses” si son propietarios industriales.

En definitiva, son muchos los aspectos que podemos analizar en relación a lo expuesto. Nosotros, no nos creemos dueños de la verdad, pero sí, somos propietarios de las razones que nos hacen pensar y actuar como lo hacemos. Será para debatir si ustedes las consideran correctas.-

Escrita para Compañer@, revista gremial de la AJEPROC.