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miércoles, 27 de junio de 2012

EL MOVIMIENTO OBRERO Y LOS GOBIERNOS RADICALES (II)


Figura silenciosa de los últimos años del país, el Presidente Arturo Illia, fue otro de los radicales en el poder que tuvo dificultades en su relación con el Movimiento Obrero Organizado, principalmente con el Peronista.
En un contexto latinoamericano de revoluciones permanentes y con las potencias disputandose la hegemonía en Asia y África, este radical de viejo puño, tuvo que comandar un país de fogones permanentes.
Otra postal de la época.-


EL CONTEXTO

Habiendose producido el golpe de estado a Arturo Frondizi, un gobierno transitorio, liderado por el Presidente del Senado José María Guido, anuló las elecciones en las que las fuerzas neoperonistas se hicieron de varias gobernaciones (principalmente la de Provincia de Buenos Aires, donde había ganado el Dirigente Gremial Andrés Framini), y volvió a proscribir el peronismo, bajo todas las formas posibles. Corría el año 1962 y el presidente de facto, analizaba la posibilidad de convocar a nuevas elecciones, esta vez, sin posibles emergentes peronistas.

En cuanto al movimiento obrero refiere, el proceso de los gobiernos radicales, fue marcando una serie de eventos que delinearon la aparición de nuevas expresiones gremiales, de macada identidad política, mucho más influenciada por los procesos revolucionarios que se estaban dando en el mundo, que por la imagen del General exiliado. Puede decirse, en este sentido, que Revoluciones como las Cubana, Rusa y China, el campo socialista y los procesos de lucha anticolonial en América Latina y Asia, dieron marco conceptual, para la incipiente aparición de estas expresiones, todavía sectorialmente focalizadas y de escasa influencia en el Movimiento Obrero, predominantemente Peronista.

Desde la Central Obrera Argentina (CGT), la llegada de un nuevo radical al gobierno, producida el 12 de octubre de 1963, tuvo un sinsabor que dificultó el análisis y generó más de una contradicción en el accionar que debía tenerse frente a este. Arturo H. Illia, había ganado con un magro 25% las elecciones donde la segunda fuerza (con un 18%) había sido el voto en blanco. Esto, significó un duro revés para el peronismo, todavía abroquelado en el Movimiento Obrero, quien en 1962 ya había sufrido la anulación de las elecciones en las que varios dirigentes gremiales participaron activamente.

EL GOBIERNO

El gobierno de Illia, radical perteneciente a la Unión Cívica Radial del Pueblo, es difícil analizarlo si no se lo “aísla” del contexto en el que tuvo que ejercer el poder y del relato popular sobre la figura presidencial.
Macroeconómicamente el Gobierno de Don Arturo, tuvo excelentes índices. En tres años de gestión logró disminuir en tres puntos porcentuales la desocupación y elevar el salario real un 9,6%. Asimismo, se consolidó el proceso de reactivación de la industria, lo que garantizó un repunto del Producto Bruto Interno del país.

Eso sí, hubo tres grandes ejes del gobierno radical, que garantizaron un halito de buenas noticias para los sectores populares de la Argentina. Uno de ellos fue la anulación de los contratos petroleros del Presidente Frondizi, quien en un intento de desarrollo (más en los fines que en los medios –en este caso puntual) permitió el ingreso de grandes capitales extranjeros para promover el desarrollo de la actividad petrolera. Dijo el presidente Illia en aquel momento que la anulación de los contratos se producía por  "vicios de ilegitimidad y por ser dañosos a los derechos e intereses de la Nación" (15/11/1963). Otro de los hechos importantes de la gestión fue la incorporación del Salario Mínimo, Vital y Móvil a la Legislación Argentina con el fin de "evitar la explotación de los trabajadores en aquellos sectores en los cuales puede existir un exceso de mano de obra", "asegurar un ingreso mínimo adecuado" y "mejorar los salarios de los trabajadores más pobres", medida que fue acompañada por la Ley de Abastecimiento, que pretendía controlar los precios de los artículos de la Canasta Básica Alimentaria. Finalmente, se puede señalar que (quizás) el último de los logros de la gestión fue la Ley de Medicamentos, puesta en marcha para controlar la producción, comercialización y sobre todo los precios de estos.

EL MOVIMIENTO OBRERO Y EL GOBIERNO

Decir que Arturo Umberto Illia fue una víctima del contexto, podría no ser desacertado conceptualmente. Mientras se producían las medidas señalas precedentemente, y se bajaba la deuda externa de 3.400 millones de dólares a 2.600 millones, el Movimiento Obrero Argentino parecía estar pendiente de otros temas (entre ellos: el retorno del Gral. Perón). Fue así que para finales de 1963 pudo armarse un fuerte plan de lucha contra el Gobierno Nacional que constó de dos etapas. La primera, sectorialmente aplicada, con huelgas, paros, asambleas de fábrica y la segunda con ocupaciones de fábricas y movilizaciones masivas.
A esto, se sumó un gran esfuerzo de los medios de comunicación de la época, quienes aprovecharon el escaso margen de votos recibidos por Illia, para comenzar una fuerte campaña de deslegitimación. Por su parte, los militares no se quedaron quietos y aprovecharon muy bien la debilidad del gobierno para fomentar la idea del “Golpe necesario” para salvar al país.

Hay, si se quiere, un punto de inflexión en el proceso, ya que en diciembre de 1964, el Gral. Juan Domingo Perón, intentó por primera vez regresar al país. Illia, tal vez temeroso de los sucesos que podrían desencadenarse si esto se concretaba, solicitó al Gobierno de Brasil que retuviera al Gral. Perón e impidiera su arribo a la Argentina. Esto que puede parecer un hecho menor y complemente paralelo a la historia del Movimiento Obrero, revistío, en aquel momento, una importancia singular, ya que luego de esto, se profundizó la contradicción entre dos tendencias que ya se disputaban la hegemonía hacia dentro del peronismo. Los identificados con el líder metalúrgico Augusto Timoteo Vandor, nucleados en las 62 Organizaciones, que comenzaron a hablar de un peronismo sin Perón, y el otro agrupado en torno al dirigente textil Andrés Framini, que funda las 62 organizaciones “de pié junto a Perón”, que defendía la historia e imagen del Gral..

La Argentina, se hacía convertido en un hervidero de presiones políticas. Por osmosis, lo mismo que se discutía hacía dentro de la CGT, tuvo eco en el Ejercito, en cuyas filas los mandos debatían que hacer con el peronismo. Había quienes buscaban prohibirlo completamente, por considerarlo peligroso (los “colorados”), mientras que otros (los colorados), poniendo más acento en el comunismo, preveía una convivencia controlada con los peronistas, como resguardo ante el crecimiento de la izquierda.

LOS MOMENTOS FINALES

Al fin y al cabo, las distintas fuerzas del país, los medios de comunicación y los capitales afectados por la política de Illia, pusieron coto al gobierno nacional. Nadie descartaba el golpe.
Por un lado, Azules y Colorados (como facciones en disputa) luchaban en el Ejército para determinar quien conduciría el nuevo proceso. Por otro, el Movimiento Obrero, dividido por el contexto del país y la figura del Gral. Perón, se disputaba el contenido de los planes y proclamaciones. Había marchas y contramarchas sobre lo que se hacía y esto dificultaba el accionar orgánico de la CGT en los centros urbanos. Mientras que en el interior, sobre todo en el cordón azucarero del noroeste y las zonas industriales de Córdoba y Santa Fe, se albergaban los primeros agrupamientos de la izquierda revolucionaria con ascendencia entre los trabajadores.

La crónica del final se terminó de escribir el 28 de junio de 1966, cuando el Gral. Julio Alsogaray y el Cnel. Luis Perlinger, se apostaron en el despacho del Jefe de Estado, “ustedes no tienen nada que ver con el Ejercito de Belgrano y San Martín” habría dicho Illia en presencia de los golpistas. La dignidad de los últimos momentos no bastó para detener el golpe. Los “colorados” habían ganado la batalla, el movimiento obrero se preparaba nuevamente para la resistencia.

MOVIMIENTO OBRERO Y GOBIERNOS RADICALES (I)


El movimiento obrero, reestructurado como “peronista” luego de la primera Presidencia del Gral. Juan Domingo Perón, fue un elemento de poder latente en la política de los últimos años.
Amado y odiado por los partidos de poder, supo estructurar alianzas (muchas veces improductivas) con los distintos gobiernos. Eso sí, la convivencia con los radicales del Siglo XX (Frondizi, Illia, Alfonsín) no fue, lo que podría decirse, una relación fácil de llevar. Este mes pretendemos armar una crónica en la que podamos reflexionar juntos sobre los modos en los que se fueron dando los procesos y como, a veces, “con la democracia no solo se vota”.
Frondizi y Fidel, dos grandes estadistas del Siglo XX.


Luego de un acuerdo con el Peronismo, secretamente realizado entre John William Cooke y Rogelio Frigerio (secretarios privados de Perón y Frondizi, respectivamente), Arturo Frondizi allano el 65 porciento  del camino que lo conduciría a la presidencia del país.

Formalmente fue electo el 23 de febrero de 1958 y asumió como presidente el 1 de mayo del mismo año. Su perfil fue “desarrollista”, su lógica buscó cambiar la matriz productiva del país, para dejar de ser una nación agroexportador y convertirnos en un polo productivo industrial y con alto grado de desarrollo en materia hidrocarburífera. Su base de apoyo fue altamente heterogénea y su política de alianzas permitió juntar católicos, conservadores populares, radicales, sectores de izquierda y peronistas proscriptos, los últimos bajo la promesa de legalizar el peronismo, derogar los decretos proscriptivos y permitir que la principal fuerza política del país se reencontrara con las instituciones democráticas.
Parecía una novela de final feliz, pero los protagonistas se encargaron de demostrar lo contrario.

Si bien Frondizi avanzó fuertemente en medidas políticas de índole social: el 82% móvil automático para los jubilados, una ley de asociación sindicales de libre afiliación, que permitía crear sindicatos y que le daba al más representativo la personería gremial para la actividad, derogación del la “ley de residencia” de 1902, entre otras cosas, al no poder cerrar los frentes peronistas y castrenses, su gobiernos entró en el colapso.

Por un lado, los soldados de Perón recordaban a don Arturo su promesa pre electoral, mientas que las fuerzas armadas lo jaqueaban permanente para que continuará exceptuando al peronismo de la vida democrática e institucional. El tironeo no duró mucho y la balanza comenzó a desequilibrarse. Frondizi quería seguir gobernando y en ese sentido era más cara la promesa a Perón que la obediencia a los militares.

La situación se complejizo a punto tal que, los gremios que se sentían traicionados por el incumplimiento de la palabra empeñada, vieron tanto en eso, como en la ley de asociaciones sindicales y en factores económicos como la inflación y el “excesivo” ingreso de capital extranjero una provocación difícil de soportar.
 Las protestas fueron increcendo, al mismo ritmo que la represión. En tiempos de alta conflictividad Frondizi ideó el Plan Conintes (conmoción interna del estado) que permitió sacar a la calle a los militares, que gustosos de la revancha, no dudaron en reprimir duramente el Movimiento Obrero identificado con el General.

1962, no fue un año fácil para el país. Como todo año electoral, estuvo minado de situaciones que impidieron cualquier signo de relajación en la vida política del país. Los peronistas le habían encontrado la vuelta a la “proscripción” y armando partidos de carácter nacional y popular se presentaron a las elecciones [dato: así nace el Movimiento Popular Neuquino, nótese el uso de las siglas correspondientes al Movimiento Nacional Peronista o Justicialista ]. El 18 de marzo, día de las elecciones, fue todo a pedir de Perón. Se ganó ampliamente en más se seis distritos electorales, incluida la provincia de Buenos Aires, con el dirigente gremial Andrés Framini a la cabeza.
Los militares no se la bancaron y apretaron a Frondizi para que anulara el proceso electoral e interviniera las provincias en las que el neo-peronismo había ganado. Pero nada evitó el desenlace forzando.

El 29 de marzo de 1962 Frondizi fue destituido mediante un golpe de estado con rostro “institucional”, asumió como presidente provisional al Presidente del Senado, José María Guido. Tironeado por peronistas y militares, la presidencia de solemne “intransigente” fue carne de cañon de la inefable relación entre peronistas y militares. Nadie ganó en aquella oportunidad.

La república, había perdido una nueva batalla.


lunes, 21 de noviembre de 2011

RADOWISKI, FALCÓN Y LAS JORNADAS DEL 1° DE MAYO


La historia de las primeras conmemoraciones del 1° de mayo
El anarquismo, fue uno de los sectores que dentro del Movimiento Obrero, mayor influencia ejerció en los últimos años del siglo XIX y en los primeros del siglo XX. Heterogéneo y de estrategias variadas supo marcar a fuego, literalmente hablando, los comienzos de lucha y organización de los trabajadores.

Las corrientes migratorias que comenzaron a llegar con la Presidencia de Nicolás Avellaneda (1874-1880) fueron recibidas con júbilo por la oligarquía agroexportadora, estos trabajadores foráneos no solo representaban la mano de obra especializada que el modelo necesitaba, sino que además eran los garantes de la posibilidad de producción, en un país que todavía no terminaba de dirimir la disputa con los gauchos ni con los “indios”.
Todo formaba parte del mismo plan, la División Internacional de Trabajo, en beneficio de las potencias, había determinado que la Argentina tenía el “digno” papel de productor de materias primas, que siendo industrializadas en los países “productores” retornarían, más tarde, a los mercados locales. Para ello se necesitaban trabajadores que supieran trabajar y que además tuvieran ventajas para radicarse en el país. Se pensaba, por aquel entonces, que a la Argentina arribarían expertos laburantes ingleses y alemanes, dotados del conocimiento necesario para que nuestro país consolide el rol que le asignaban en el mundo. 

La respuesta a los planes gubernamentales, fue el arribo de la más grande camada de expulsados de la vieja Europa, españoles, italianos y rusos, ocuparon el lugar de los finos anglosajones; con ellos arribaría no solo el trabajo, traían consigo el hambre, el anarquismo y el socialismo.

LAS PRIMERAS DISPUTAS

Estos inmigrantes, en conjunto con la criollada, fueron dando forma definida a los incipientes esfuerzos patrios de conformación de organizaciones de clase. Los primeros agrupamientos mutualisticos se fueron convirtiendo de a poco en sindicatos y estos, comenzaron a marcar el ritmo de la lucha contra un capitalismo nacional, también naciente, pero no por ellos menos injusto.
A la conformación de sindicatos por oficio o por rama de actividad, le siguió uno de los problemas más caros (y también actuales) del movimiento: el de la unidad… ¿cómo se hacía para coordinar a todos los sindicatos? ¿Era necesaria una nueva organización que nucleara a todos? ¿Las ideologías que los sindicatos sostenían, eran un obstáculo para la unidad?
El mundo se movía a la par de los interrogantes. Ya en 1884, la Liga Americana de Caballeros del Trabajo convocaba a los obreros estadounidenses a una huelga por 8hs de trabajo. El paro de actividades recién se concreto en 1886, pero las consecuencias marcaron a fuego la historia de los trabajadores: nacía entonces el 1° de mayo (de esto haremos un informe aparte).
Tanto Anarquistas como Socialistas, cada cuál con su arsenal de ideas fueron dando respuestas a la necesidad de coordinación de las luchas gremiales. Ambos sectores habían propiciado la formación de Centrales Sindicales y con ello, del pliego de reivindicaciones que llevarían a los trabajadores a una nueva sociedad, más digna y más justa.
Así llegamos a 1900.
La oligarquía gobernante, impaciente frente a los trabajadores, comenzó a reaccionar frente al proceso que se daba en el Movimiento Obrero. En 1902 se sancionaba la Ley de Residencia, que establecía que todo extranjero que provocará alteraciones en el orden público sería expulsado del país sin más. No obstante, los trabajadores respondían con más lucha y con más enfrentamientos. Socialistas, organizaban su propio Partido para propiciar la participación obrera en las elecciones. Mientras que los Anarquistas, se plantaban con furiosas huelgas generales.

LOS TRÁGICOS HOMENAJES Y LA VENGANZA ANARQUISTA

Ya para 1904 se organiza de forma conjunta una reivindicación nacional por el día del trabajador. Ambos sectores acuerdan un acto de unidad que es tan exitoso, como ferozmente reprimido. 4 muertos, 50 heridos y cientos de detenidos es el saldo de la represión comandada por el Jefe de Policía Coronal Ramón Lorenzo Falcón.
En 1909, se da un nuevo enfrentamiento. El día del trabajador es reivindicado, está vez, de forma separada, cada una de las fracciones del Movimiento Obrero organiza su acto de homenaje a los “mártires de Chicago”.
La respuesta, nuevamente del Coronel Falcón, fue lapidaria. Doce obreros murieron en la furiosa represión y más de 105 quedaron heridos. Además, se produjo la clausura de todos los órganos de prensa sindicales que circulaban en el país, sindicatos y centros de reunión de anarquistas. La respuesta no se haría esperar.
El 14 de noviembre de 1909, Simón Radowitzky un joven obrero ruso sobreviviente de la represión de mayo, estaba escondido en la esquina de Quintana y Callao. Falcón, viajaba en su carro, lo acompañaba Alberto Lartigau, su secretario personal. Era el mediodía de una jornada cálida y soleada. Ambos habían participado del funeral del Director de la Penitenciaría Nacional.
Al paso del carro, Radowitzky corrió sagazmente hacia el Coronel y al grito de “¡viva la anarquía!” arrojó un explosivo de producción casera. El atentado se había concretado. El joven ruso fue detenido y más tarde condenado, mientras que Falcón, herido de muerte, fue prontamente socorrido.
Sin embargo, el explosivo había producido daños irreparables. A las 2 de la tarde del mismo día, moría así, uno de los más terribles represores que ha dado la historia de nuestro país. El anarquismo, había ajusticiado al verdugo. Nada quedaría igual… pero lo que sigue, como habitualmente se dice, es parte de otra historia.

sábado, 19 de noviembre de 2011

A 42 AÑOS DE UN SUCESO FUNDAMENTAL

Agustín Tosco, lider del sindicalismo de liberación.-
Si bien estamos hablando de un suceso que marcó la Argentina hace ya 42 años, el Cordobazo ha dejado una huella indeleble en la historia del movimiento obrero de nuestro país y que incluso hoy, se sigue manifestando de forma latente, aunque inconstante.

Como todo momento, estuvo rodeado de un contexto definido por circunstancias únicas e irrepetibles. Gobernaba la dictadura de Juan Carlos Onganía, con modelo de administración apegado a las corporaciones económicas (e incluso políticas) y si bien permanecía, al menos desde lo formal, la proscripción del peronismo, en los hechos, algunos de los sectores que lo integraban como movimiento, colaboraban abierta e interesadamente con el gobierno militar. Cuestión que se visualizaba tanto desde el peronismo institucionalizado (Paladino) como desde el gremialismo burocrático (Vandor).

Ante esto, la respuesta de la clase trabajadora fue organizarse desde la base, con un modelo sindical que atendiera las necesidades de los trabajadores y que rompiera con los acuerdos, que tanto la CGT como Perón habían suscripto para sostener un gobierno que esperaban desemboque en el retorno definitivo del líder justicialista.

La modalidad fue estructurada en torno a la figura del delegado, comités fabriles, cuerpos de delegados, juntas internas, instancias que garantizaban un vínculo permanente entre los trabajadores y la acción gremial. Mientras la resistencia a la dictadura y el Movimiento Obrero demostraba en la calle el poder real que tenía, la contraofensiva de Ongania no se haría esperar por mucho tiempo y en eso se puede encontrar el punto de quiebre que motivo el “Cordobazo”: la quita del sábado inglés (trabajar solo la mañana del sábado, para hacerlo jornada completa). Ante esto, se sucedió lo inevitable. Las protestas se sucedieron primero de forma sectorial, para después congregarse masivamente en el Paro General que los gremios combativos de la CGT alineados con Raimundo Ongaro. Estudiantes y partidos políticos se sumaron a la protesta y los enfrentamientos con el ejército y la policía cordobesa se sucedieron en el centro, en las fábricas y en los barrios. Nacía así el “Cordobazo” corría el 29 de mayo de 1969, un año antes, se producía el “mayo francés”.

La represión dejo arrestos, heridos y al menos 16 muertos oficiales. En la calle se produjo, más allá de todo, la visibilización de un proyecto de organización de clase que excedía los marcos del peronismo, y que incluso puede decirse, se hizo a pesar de él. La unidad de los sindicatos clasistas, la unidad en la acción con partidos y estudiantes, fue tan contundente que forzó el repliegue de la medida (la quita del sábado inglés) y que Ongania quedará francamente debilitado frente a los sectores de la oligarquía y del ejercito. Un año después debería dejar “ordenadamente” el mando al Gral. Roberto Levingston.

Lo cierto, es que el modelo sindical que expresó el Cordobazo, caló hondo en la dirigencia peronista de la época e hizo ilusionar (o esperanzar) a los sectores combativos, con tener la hegemonía de conducción de clase, cosa que finalmente no ocurrió. La lucha, de cualquier manera, sigue abierta, y como todo proceso que no se cierra, vuelve a la conciencia de las masas, en momentos insospechados, máxime si como dice la canción hay contextos con “el arriba nervioso y el abajo que se mueve”.

AGUSTÍN TOSCO: LIDER DE LA DIGNIDAD
El “Gringo”, nació un 22 de mayo de 1930 en un pueblito de Córdoba conocido como Coronel Moldes. Se crió en una zona donde los gringos proliferaban trabajo y esfuerzo. Estudió en el Instituto Otto Krause, la Tecnicatura Electromecánica que le permitió abordar de lleno el trabajo en el Ente Provincial de Energía de Córdoba, que fue donde comenzó su militancia gremial en el ya recordado Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba.

Los compañeros lo recuerdan como un buen tipo, sencillo, pero contundente sindical e ideológicamente. No por nada, se convertiría en el máximo referente gremial del Movimiento Obrero Argentino en los finales de los 60 y principios de los 70.

Caminó las calles durante el Cordobazo, lucho por reivindicaciones laborales y sectoriales, pero bregó incansablemente por la liberación de la clase trabajadora, lo suyo, fue el sindicalismo, pero sin dudas que caló hondo en la escuela de la conducta, esa tan pocos egresados a dado en nuestra historia. La agrupación que conduce este gremio, toma su nombre. Un sencillo homenaje, pero también, una cabal definición política.




viernes, 11 de noviembre de 2011

La batalla de Vuelta de Obligado y el feriado del 20 de noviembre


Hace ya un año se declaro como nuevo feriado nacional el 20 de noviembre, una fecha que en el público generó cierta duda, ya que no se sabía (fuera del ámbito de los especialistas) cuál era la referencia histórica que la posicionaba como un nuevo feriado. Nosotros, como para acercar posiciones, vamos a comentar un poco de donde viene la cosa.

Para comprender la fecha, nos tenemos que situar en lo que fue la Confederación Argentina, un agrupamiento de “provincias” que eran herencia del (para entonces) fallecido “Virreynato del Río de la Plata”. Gobernaba, por entonces, una figura emblemática, polémica y contradictoria: el Brigadier General Juan Manuel de Rosas.
De tirante relación con las potencias extranjeras, Rosas como autoridad máxima de la Confederación había obstaculizado el libre paso de los barcos mercantes franceses e ingleses si estos no pagaban los correspondientes tributos en la Aduana “federal”. 

En enero de 1845 franceses e ingleses deciden apostarse con navíos sobre el Río Paraná, con la clara intención de auxiliar al Paraguay y la provincia de Corrientes que se encontraba en conflicto con la Administración Central de la Confederación. Conflictos diplomáticos mediantes, la situación se tensa y llegamos a noviembre de ese mismo año, cuando 90 (noventa) buques mercantes y 20 (veinte) de guerra, se aprontan a navegar por los ríos del litoral para llegar de una vez por todas a Paraguay y Corrientes. Allí se inicia la famosa Batalla de Vuelta de Obligado.

Las fuerzas al mando de Lucio V. Mansilla (yerno de Rosas) defendieron el territorio nacional, cayeron muchos en la batalla pero el costo (por cierto lamentable) garantizo la defensa del territorio y de la soberanía. Ingleses y franceses se retiraron de las aguas del Paraná con más bajas militares y de recursos. No obstante, la retirada final se produjo casi un año después del 20 de noviembre, cuando un representante de la corona Inglesa, Sir Samuel Thomas Hood, rendía honores al brigadier vencedor.

martes, 18 de octubre de 2011

SINDICATOS EN LA HISTORIA NACIONAL



Este mes, abordamos la cuestión histórica del Sindicalismo en nuestra país.

Pese a lo que sea hoy, la historia, nuestros orígenes y nuestra identidad está determinada por un ser “colectivo”,  somos lo que podemos construir entre todos, aunque a veces, haya grupúsculos que intenten lo contrario. 

Una imagen cotidiana de los trabajadores organizados.
 
La aparición de los Sindicatos en la Argentina, esta precedida por un complejo proceso de organización que pasa por distintos tipos de organizaciones que viene desde la época colonial (y de la edad media también).

Hoy es habitual la utilización de los términos gremios-sindicatos como sinónimos que describen una misma forma organizativa, pasando por alto que cada palabra, encierra la plenitud de dos mundos culturales completamente distintos.

Por gremio, se designaban las corporaciones de oficios que se crecieron al amparo de las construcciones “cristianas” medievales, en las cuales los trabajadores de un mismo oficio (albañiles, maestros, etc) resguardaban su conocimiento y los comunicaban a los nuevos integrantes del gremio.

Por su parte, los sindicatos, son organizaciones más bien vinculadas con el proceso de desarrollo industrial y directamente creadas para la promoción de derechos y bien común ya no de un oficio, sino de una clase de trabajadores nacida con la revolución industrial y la promoción del comercio europeo en nuevos mercados continentales.

¿Hay continuidad o ruptura entre los gremios y los sindicatos? La respuesta no esta exenta de problemas, aunque podría decirse que los que se vinculaban por “oficios” pasaron a relacionarse a través de actividades o ramas industriales, albergando muchas y muy variadas profesiones u oficios en la tarea de producción, por lo que precisaron de una nueva organización que les permitiera garantizar el resguardo de sus derechos y la promoción del bien común.

No obstante, huelga aclarar que este es un proceso que se da más bien con esta forma en Europa, después de 1750 y que en América, producto de la división internacional del trabajo, se manifiesta con particularidades espaciales.

LA PRIMERA ORGANIZACIÓN

La finalización de disputas internas entre unitarios y federales, trae aparejada la consolidación del Estado (1853-1862), cada día más desplegado por el “territorio” nacional y el desarrollo de actividades de índole privada que promueven la aparición de los primeros trabajadores del “proto capitalismo” argentino.

De la mano del desarrollo nacional, se van nucleando criollos e inmigrantes que identificados en las mismas necesidades y empleados, dan los pasos necesarios para instituir orgánicas que auspicien su defensa frente al avance del capital, aliado estratégicamente con la elite gobernante de nuestro país.

En este contexto se da la aparición de lo que algunos consideran la primera organización de trabajadores que se dio en la Argentina: la Sociedad Tipográfica Bonaerense. Una Mutual de buenos oficios que albergaba en su seno a todos los trabajadores relacionados con la imprenta. Asimismo, en paralelo, se da origen a la Sociedad de Zapateros de San Crispin, otra organización de las mismas características armada en defensa de un oficio particular.

Con el paso de la Generación del 80´ y la impronta de progreso agroexportador e inmigrante, las mutuales comienzan a dar paso a los Sindicatos, promovidos desde los nuevos residentes que venían de Europa con mayores niveles de experiencia en lo que hacía a la vida “gremial-sindical” de los trabajadores. Fue así que la defensa de los oficios, dejó su paso a la defensa de actividades mucho más amplias e inter vinculadas, aunque (todavía) de forma precaria.

“El Movimiento Obrero estaba en gestación, con una incipiente organización en el país y con algunos espacios más consolidados en países de mayor grado de desarrollo industrial.”

Fueron dándose entonces, los primeros pasos de lucha, concretándose, por ejemplo, un fuerte huelga gráfica en septiembre de 1878 y una de comercio en 1881.

En otros lugares. Para ese entonces, se iría gestando, lo que bien puede considerarse como el acontecimiento fundacional de la identidad de clase moderna: el 1º de mayo y la lucha por las 8hs (hecho que merece una cartilla aparte).

El resto, será historia para contar en las sucesivas ediciones de estos folletos.


EN DEFINITIVA

Los sindicatos han surgido como una expresión necesaria de una clase social sometida al imperio de las elites dominantes económica, social, política y culturalmente.

Han sido la genuina construcción de resistencia, en un momento, y de avance en materia de conquistas que permitieron que los trabajadores y su familia, vivan mucho mejor, en otro. Hoy su rol, puede estar desdibujado, más por la imagen caricaturesca que toman muchos de sus dirigentes que por acciones mismas en el marco gremial.

Por eso para nosotros es importante indagar en nuestros orígenes, muchas veces, la desmemoria se cura, con un simple análisis de lo que hemos sido, como puntapié para dar forma, a lo que queremos ser.

lunes, 26 de septiembre de 2011

La complejidad del campo nacional y popular


ELECCIONES EN NEUQUÉN CAPITAL

El frente del 12 de junio... hoy ya no es más que recuerdos.-

UN PUNTO DE PARTIDA

A poco menos de un mes de las elecciones en la ciudad capital de la provincia, el escenario político para el campo nacional y popular, es por lo menos desfavorable.
Luego de la derrota del 12 de junio, lo que se conoció como “Frente Neuquino” (que incorporaba fuerzas tan disimiles como UCR, PJ, UNE, MUN, PS y PRO) comenzó una larga agonía de ruptura que dejo al actual intendente Martín Farizano (ex líder de la oposición) en una situación electoral que lo pone más cerca de su casa que del sillón de la calle Roca.
Los otrora aliados del Intendente, se partieron básicamente en dos agrupamientos que hoy juegan como opositores de la gestión municipal: Une, quien logró la incorporación de PAN (Partido Autentico Neuquino) fuerza que lidera el conocido Herminio Cesár Balda; además del -Nac and Pop- PSOL (Partido Solidario) y el Frente y la Participación Neuquina, de Ramón Rioseco. Además, el Frente para la Victoria, no exento de disensos internos en el PJ, logró la incorporación del Frente Grande y del MUN, quienes suman candidatos a concejales en lista única de alianza. Por su parte, el Partido Socialista, haciendo gala de una singular cintura política, acompañará en octubre al Intendente Farizano en lista colectora, mientras que a nivel nacional con el FAP (Frente Amplio Progresista) llevara como candidatos a diputados nacionales a Eduardo Correa y Paula Sánchez.
Ahora, si esto quedará así, el escenario electoral no sería del todo desfavorable, ya que se podría presumir que las diversas listas se juegan al electoral lo que no pudieron acordar hacia adentro. Pero lamentablemente, para el campo progresista, la situación no es tan buena. Por otros lares, el rearmado de la derecha no ha dejado mella y se presentan en octubre con dos agrupamientos lo suficientemente sólidos como para polarizar una elección local: el MPN (Movimiento Popular Neuquino), que lleva a José Brillo, y el NCN (Nuevo Compromiso Neuquino) que lleva a Horacio “pechi” Quiroga, acompañado también por ARI-CC, como colectora.

¿DONDE ESTÁ EL KIRCHNERISMO?

Cualquiera podría presumir que se encuentra en el Frente para la Victoria liderado por Dario Martinez, quien además acompaña en el espectro a Albero Ciampini y Ofelia Cedola que serán los candidatos a Diputados Nacionales, hasta ahora, mejor posicionados después de las PASO de nuestra provincia. No obstante, surgen algunas dudas. Máxime si se considera el batifondo que quedo luego de la presentación de las listas en las fuerzas que integran el Frente.
Por su parte, el PJ (Partido Justicialista), no quedó del todo “unido”, ya que el agrupamiento “Peronismo Solidario” cerró listas consigo mismo, dejando afuera a otros espacios más vinculados con la gestión presidencial como son el “Movimiento Evita” e “Iniciativa Neuquina”. Cuestión que no le impidió realizar una buena estrategia de alianzas sumando a FG y MUN, aunque bajo el paraguas de un menemista como Ariel Kogan. Quizás, un precio demasiado caro para las fuerzas populares.
A su vez, Farizano que llama “nuestra Jefa” a la Presidenta de la Nación, no logró superar los escollos de las internas radicales que lo obligaros a excederse de los plazos legales locales, producto de la miopía política de Nestór Burgos, quien nuevamente obstaculiza los avances populares: ayer con la alianza de él y el converso Hugo Prieto, con el sobischismo en la Convención Constituyente de 2007 y ahora, evitando que las elecciones internas del Radicalismo se realizarán antes de que cierre el plazo de presentación de alianzas en la justicia electoral. Después, la declave, que hemos visto en todos los medios de comunicación.
Lo cierto, es que al igual que las elecciones del 12 de junio, el Kirchnerismo no ha logrado instalarse en el escenario local con la contundencia que lo ha hecho en otros distritos electorales. O no lo ha hecho desde el espacio de nosotros pretendemos. Ya que aquí es uno de los pocos lugares en la que la imagen de la Presidenta de la Nación no tracciona con posibilidades a ninguno de los candidatos que quieren identificarse con ella y ese 55,31% de votos recibidos (a nivel provincial) quedará disperso en la libre interpretación que el electorado pueda realizar en las urnas.

EN DEFINITIVA

Todo parece indicar, que el resultado electoral en la ciudad de Neuquén, no será el esperado para las fuerzas del nacionalismo popular. Los últimos datos relevados marcan una tendencia favorable para el ex intendente Horacio Quiroga, quien promedia los 30 puntos, seguido de cerca por el frio y siempre parco José Brillo, quien roza los 24 puntos.
Por su parte, los ex integrantes del Frente Neuquino, están todos por debajo de los 15 puntos. Aunque juntos superarían por lo menos a Brillo. Pero eso no es más que especulación política, ya que como decía el General “la única verdad es la realidad” y la cruda, lo que marca es que todo lo que se ha armado desde la municipalidad, no tendrá continuidad y sin dudas muchas de esas cosas, serán re direccionadas desde el programa de la derecha neoconservadora que más preocupada por los problemas de la ciudad en materia de habitación, trabajo y transporte, basa su obra de gobierno en la concreción de obras de vereda, arbolado público y cámaras de seguridad.