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viernes, 30 de junio de 2017

“VOLVEMOS MIRANDO EL 2019 CON JORGE SOBISCH COMO LÍDER Y CONDUCTOR”

Hace poco más de un mes, se comenzó a difundir un video en el que se muestra a Jorge Sobisch en pose de eventual candidato. Con imágenes que van mostrando la trayectoria del ex gobernador, y con una música excesivamente “épica”, se destaca como mensaje la perdida de la independencia, pero también la necesidad de recuperarla. La conclusión, aunque tácita, es evidente: sólo Sobisch puede hacerlo.

 

Oscar "Cacho" Gutiérrez, diputado mandato cumplido y ex Ministro. Foto: gentileza.

Oscar “Cacho” Gutiérrez, es uno de los hombres fuertes de Neuquén. Los cargos que ostentó, lo pusieron en un plano de exposición inimaginado y por demás contrastante con los de aquel joven puesto por su padre al servicio de la provincia y del “Movimiento Popular Neuquino”. En lo personal, se siente deudor de Elías, políticamente se reivindica leal a Sobisch.

Gutiérrez parece poco acostumbrado a estar fuera del poder. Sus ademanes, su forma de hablar, la evidente ascendencia sobre los miembros de su familia, lo muestran como un hombre al que le gusta ordenar el escenario de los que lo rodean. Como cuando era Ministro o como en los momentos en los que dirigía (y también ordenaba) los diputados provinciales que le respondían. Si bien los años lo han desgastado, todavía muestra una sorprendente vitalidad política. Sabe lo que pasa dentro del gobierno, en qué situación están los militantes del "Movimiento" y propone, con énfasis sostenido, alternativas ante lo que considera una “crisis de identidad”.

- ¿Vuelve el espacio “Blanco” más allá de la figura de Sobisch o vuelve con él?


- El espacio no se fue nunca, empecemos por ahí. Siempre estuvimos, aunque con una diferencia, cuando nos tocó ser oposición lo hemos hecho con mucha responsabilidad ‘¿qué quiere decir esto?’ que nosotros cumplimos al pie de la letra el mandato que dice que cuando se pierde se acompaña. Cuestión que hemos sostenido incluso con Don Felipe Sapag que ha sido nuestro más fuerte adversario.

Tenés que pensar que nosotros surgimos dentro del partido como un espacio que, en el advenimiento de la democracia, se planteaba una renovación sin renegar del pasado ni de nuestros orígenes. En ese momento, allá por el 85’, se planteaba que el MPN tenía que ser un partido “monolítico”. Nosotros decíamos que teníamos que ser un partido democrático, en el que se expresaran las distintas formas de pensar y hacer las cosas.

Fijate vos como hemos caído, hoy mi partido tiene en el gobierno jóvenes que creen que todo es llegar al poder, están ahí tienen el poder, pero no saben para que lo tienen. Pero a mi eso no me llena ver un gobierno lleno de jóvenes, sino tener gente que le solucione los problemas a la gente todos los días. Y que ésta provincia que contuvo a tantos como “una provincia digna de ser vivida”, vuelva a serlo en esa dimensión.


Hoy se han perdido los valores, la identificación partidaria. Incluso la soberanía política que fue entregada por Jorge Sapag al Kirchnerismo y este pibe que está ahora también entrega: nos han sometido a los intereses de los partidos de orden nacional.
 
Felipe Sapag, el adversario líder del MPN y adversario histórico del espacio "Blanco".
- Por la descripción que hace da la impresión que el espacio “Blanco” busca interpelar las bases de la militancia y recuperar lo que usted a indicado como “banderas” e “identidad”…

- Mirá como se milita hoy en el MPN, si no tenés un cargo en el Estado si no estás rentado no ves a nadie en la calle. Y si salen, lo hacen obligados y al que no está de acuerdo lo dejan sin funciones y así andan después deambulando por los pasillos de los organismos públicos.
El tema acá es que una cosa es ser “joven viejo” y otra muy distinta es ser una “viejo joven”. “Viejo joven” significa que los años no han pasado en vano, que has aprendido de la experiencia, que has incorporado la sabiduría de saber escuchar, de tener la palabra justa, de no atropellar, pero tampoco de dejarse pasar por arriba. Nosotros somos eso, con nuevas ideas, basadas en nuestra historia, en el presente que nos está mirando, pero también pensando en el futuro. Por eso nosotros decimos “innovación de ideas” y no “recambio generacional”.


- ¿Qué es entonces ser un “joven viejo”?

- “Joven viejo” es el que llega porque tiene que ocupar un espacio, por lo del cupo, sin que se le caiga una idea. Es el que llega sin militar, sin ninguna experiencia de vida. Es de esos que prefiere perder el tiempo en las redes sociales antes que caminar la provincia viendo cuales son las necesidades de la gente. Es gente sin ideología, vaciada de contenido. Que no tiene pasado ni sentido de pertenencia al MPN…


- ¿Qué implica “innovar” cuando hubo practicas como la de la entrega de tierras a los amigos en El Chañar o lo que fue el manejo de la Justicia con los designados en el Tribunal?

- Eso no es así de ninguna manera… Dicen que nosotros manejamos la Justicia! dame el nombre de algún político que durante los 8 años de gobierno de Jorge Sapag haya pasado por todos los estrados judiciales como lo ha hecho Sobisch.




Los gremios y movimientos sociales fueron el espacio de confrontación por excelencia durante el gobierno de Jorge Omar Sobisch.


- Definitivamente no hay otro que lo haya hecho. Insisto con lo de la innovación, su espacio se caracterizó por sostener altos niveles de conflictividad, sobre todo con los gremios ¿hay un repensar la práctica de la confrontación desde la lista “Blanca”?

- Mira, si los gremios se creen que son los dueños del Estado habrá confrontación. Ahora… si los gremios se dedican a representar los intereses de los trabajadores, es otra cosa ¿está claro? Acá hay que cambiar el concepto.

Hoy sigue entrando gente al Estado y nadie dice nada, porque esos que entran al Estado después van y se afilian a ATE. Es un juego que le conviene a las dos partes. A uno porque puede cumplir con los compromisos de campaña y al otro porque ingresa dinero a las arcas del gremio con la cuota sindical. Esto alguien tiene que enfrentarlo y también salir a decirlo.

Nosotros lo venimos diciendo hace rato, los gremios están para discutir las condiciones laborales, no para discutir políticas de Estado. Hoy el orden está subvertido: Quintriqueo tiene más poder que el propio Gobernador de la provincia.


- El punto que uno puede señalar como el más álgido en los episodios de confrontación entre los gremios del Estado y el espacio “Blanco” en el gobierno fue en 2007 y eso terminó con la muerte de Carlos Fuentealba en Arroyito ¿existe algún debate dentro de su espacio respecto de eso?

- Claro que si. Pero además debe haberlo en la sociedad. Sobisch pasó por el Fuentealba I y II y salió sobreseído. Se habla de la responsabilidad de él y yo pregunto ¿Guagliardo no tiene responsabilidad? ¿quién llevo a Fuentealba a Arroyito?…

- Una asamblea del gremio, hubo un proceso de discusión interno en ATEN para eso…

 
- Si, pero el gremio está representado por alguien, como el Estado está representado por alguien que es el gobernador. Él dijo “políticamente yo soy el responsable” ¿o acaso vos no te acordás de eso?

Además el gremio no debatió nada en la asamblea, dijeron vamos a cortar la ruta porque viene la semana santa y jodemos a los comerciantes y al turismo de allá haciendo eso. Yo te puedo asegurar que algunos personajes del gremio estaban buscando un muerto porque era la manera de acortar la carrera política de Jorge Sobisch.

- ¿El retorno del espacio “Blanco” tiene una lógica de corto o de mediano plazo?

- Nuestra pelea es para la interna del 2019. Si en el medio hay elecciones para autoridades del partido evaluaremos qué hacer… Lo que estamos buscando es poner a consideración de la gente la conducción de Jorge Sobisch. Que a diferencia de lo que muchos creen es líder y conductor.

En ese sentido, yo creo que el MPN en su vida volverá a tener dos figuras de liderazgo y conducción como han sido Felipe Sapag y Jorge Sobisch.



Hasta 2007, Jorge Sobisch y Mauricio Macri fueron "compañeros" de ruta contra el Kirchnerismo.

La entrevista finaliza con un un agradecimiento en clave de advertencia. El entrevistado ve que el cúmulo de acompañantes que abundó cuando eran poder, hoy está desaparecido. En lo político eso se traduce con la “fuga” de muchos de los funcionarios y dirigentes cercanos a Sobisch. Algunos incluso aduciendo el “caso Fuentealba” como un límite imposible de superar.

En lo mediático, la evidencia de abandono es la carencia de espacios que acepten entrevistarlos o publicar sus posiciones. Gutiérrez admite que en la provincia los medios funcionan con pauta del Estado. Un grifo abierto no solo garantiza “simpatía”, también el condicionamiento de los contenidos. Ahí entraría Sobisch como una suerte de víctima “caída en desgracia”. No obstante, el entrevistado confiesa que la vuelta les dará revancha.

El cronista se posiciona en otro lugar. Advierte que tiene interés en tomar la vuelta del espacio “Blanco” desde la más cruda observación fenomenológica. Confiesa que hay un contexto propicio para que el retorno sea efectivo: la legitimación nacional del discurso de derecha. Incluso, en ese sentido podría decirse que el sobischismo es un “legitimante-legitimado”.

Hace unos días, el actual Presidente de la Nación se refirió al Abogado Héctor Recalde como el líder de una mafia que instrumenta juicios laborales para timar trabajadores. El viejo reclamo “blanco” contra la industria local del juicio se veía así proyectado a un plano nacional distinto. Por algo, hasta 2007, Sobisch y Macri se plantearon un escenario común de disputa contra el Kirchnerismo.

Incluso en el plano internacional existe evidencia del auge en el crecimiento de los agrupamientos de derecha y extrema derecha. Los “Blancos” sin ser extremos, representan un modelo de populismo que expresa, parroquianamente, lo que Marine Le Pen y Donald Trump a los públicos franceses y norteamericanos: salida de la crisis con programas conservadores. El cronista también advierte, que el crecimiento de los espacios que espejan al “sobischismo” han tenido un aliado incondicional: la subestimación del adversario.


viernes, 6 de mayo de 2016

UN 29 DE ABRIL PARA ESTE 1ro DE MAYO.

El pleno del senado dando media sanción al proyecto de Emergencia Ocupacional. 49 votos a favor, 15 en contra.
El pasado 29 de abril, las cinco centrales del Movimiento Obrero Argentino, convocaron conjuntamente a una manifestación en Ciudad de Buenos Aires y para sorpresa de muchos, con un pliego de reivindicaciones unificado.

La jornada comenzó temprano, cuando los gremios de las distintas CGT y CTA comenzaron a marchar por Av. Paseo Colón, en dirección al monumento a los Trabajadores, ubicado en la intersección de Pase Colón y Av. Independencia. Números más, números menos, más de 300 mil personas de todo el país participaron de la convocatoria y el acto, pese a las dudas que existían y las bajas que se produjeron a último momento, pudo realizarse sin interrupciónes.
¿El gran ausente? Luis Barrionuevo (de la CGT Azul y Blanca), que en la previa del 29 afirmó a medios porteños que no compartiría el escenario “con traidores, comunistas y kirchneristas.”Se especulaba que el 1ro almorzaría con Macri un locro en la Sede la UTGHRA de Buenos Aires, pero allí tampoco participó.

Las centrales movilizadas unificaron su reclamo en un tres puntos plasmados en un documento, que fue leído en el inicio del acto por Juan Carlos Schmid, a quien muchos señalan como el eventual nuevo Secretario General de la CGT Unificada. En el texto se dejó en claro que se precisa con urgencia la sanción de una Ley que impida la continuidad de los despidos, que hay que avanzar en el cumplimiento de las promesas de campaña y legislar en contra del impuesto al trabajo y que ante el ataque a los trabajadores, se responderá con criterio y unidad.

Ley de emergencia

A la fecha, los gremios de la actividad privada, se encuentran expectantes a lo que suceda en el Congreso de la Nación. El Senado ha dado media sanción a un proyecto que prohíbe los despidos sin causa y grava con aumentos las indemnizaciones. El plazo de vigencia para ley es de 180 días, luego de la promulgación, con la posibilidad que el plazo se extienda seis meses más.

La discusión, ahora, está centrada en Diputados. ¿Se modificará la ley? ¿se impedirá el tratamiento? ¿quienes serán los diputados que se animen a dar la discusión sobre el tema y quienes los que se opongan? Todas preguntas que en esta edición, quedarán sin respuesta. Al momento, el texto del Senado solo está en perspectiva de tratarse y sigue vigente el pedido de las PYMES de que se las exceptúe del texto.

Si efectivamente la Declaración de una Emergencia implica un avance en la defensa de los trabajadores, es una cuestión sensible. Evidentemente no basta con la movilización de los gremios, ni tampoco con la sanción de una Ley, probablemente también haga falta decisión política.

domingo, 3 de abril de 2016

¿QUIEN ASESINÓ A CARLOS FUENTEALBA?

Carlos Fuentealba con sus hijas, en un viaje familiar.

Inmiscuido en cuestiones políticas desde temprana edad, su primer cargo ejecutivo fue frente al Municipio Capital y desde donde delineó lo que sería su paso a la gran política Neuquina. Sobre finales de los 80´constituyó el MAPO (Movimiento de Acción Política), línea interna en el MPN (Movimiento Popular Neuquino) con la que válido su candidatura a Gobernador ganándole en interna partidaria, nada menos que a Felipe Sapag.
Siendo Gobernador, su proceso no fue distinto al del entonces Presidente de la Nación, Carlos Saúl Menem. Accedió a votos y expectativas frustradas con un fuerte discurso progresista, integrador y esperanzador y en el poder se encargó de hacer todo lo contrario.
Eso sí, hubo tres acuerdos que respetó; uno, el de modificación de la Ley 611 que crea y regula el funcionamiento del Instituto de Seguridad Social de Neuquén (caja de previsión y servicios de salud de los empleados públicos provinciales) aumentando el número de representantes gremiales. Otro, legislando (o permitiendo que…) en materia de resguardo de derechos para niños, niñas y adolescentes, la nacionalmente famosa Ley 2302 de protección integral de niños, niñas y adolescentes y por último, enmendando la constitución de la provincia de Neuquén, poniendo el sistema D´hont para el reparto de bancas legislativas, garantizando de esta manera el ingreso de las minorías al parlamento.
Jorge Omar Sobisch, gobernador en varios periodos constitucionales (1991-1995 / 1999 – 2003 / 2003 – 2007) es un fenómeno significativo de la política provincial. Hijo de Juan Carlos Sobisch, un militar de carrera y también fundador del Movimiento Popular Neuquino, fue mencionado por Jorge Rafael Videla como una joven promesa de nuestra provincia.

EN CONTEXTO.

Siendo el último año de gestión de Sobisch y no pudiendo ser reelecto, y con un fallido intento de reforma de Constitución que lo validara, estaba en franca retirada para marzo de 2007, cuando las clases debían comenzar, como en casi todo el país.
Su gestión, de neto corte autoritario, se caracterizó por una fuerte presión y hostilidad sobre los sectores que no comulgaban con sus posiciones, originalmente personales y luego devenidas en políticas públicas.

Los docentes fueron sin dudas, su enemigo preferido. En ellos condensó lo más retrogrado de su discurso y a ellos dirigió la más dura de sus políticas de negociación. Ahí llegamos al primer día de paro. La huelga iniciada por ATEN (Asociación de Trabajadores de la Educación de Neuquén), contaba con varios antecedentes: el reclamo en plena elección de 2003; los enfrentamientos en Plaza Huincul en 2006, cuando Sobisch ordenó liberar la zona de policías para garantizar que las patotas de la UOCRA, golpearan, apedrearan y echaran de las puertas de la refinería de Plaza Huincul a los docentes que reclamaban por aumento salarial.Y también la retórica antidocente del gobierno, Sobisch siempre se preguntó para que sirve la escuela, si él siendo imprentero, pudo llegar a ser gobernador.
En ese sentido, 2007 no estaba exento de historia, ni la represión ordenada por el PEP (Poder Ejecutivo de Neuquén) podía verse como un hecho aislado.
Sin puntos de acuerdo en materia de negociación, la asamblea docente de ATEN, los primeros días de abril definió jugar la carta más difícil: cortar para semana santa (jueves 5 , viernes 6 de abril) el paso de Arroyito, pequeño puente que abre el paso hacia el centro – norte y sur de la provincia. La intención era mostrar la huelga, bastante cercada por la prensa, darle carácter nacional (Sobisch se encontraba jugando en las presidenciales) y forzar una instancia de encuentro de partes. El conflicto, si bien multitudinario en sus movilizaciones, estaba en su ocaso.
El operativo provincial se hizo temprano, por lo que las fuerzas de seguridad llegaron primero que los trabajadores de la Educación. La cámara hotelera y de turismo de San Martín de los Andes y la Cámara de Comercio de Neuquén habían pedido al Gobernador que despeje la ruta de bienes y personas, ya que los negocios de Semana Santa no podían obstruirse por un reclamo docente.
ATEN salió en caravana desde Neuquén capital pasadas las seis de la mañana del 4 de abril de 2007. No llegaron a instalarse en la ruta. La policía comenzó la represión sin aviso y la represión se transformó en cacería. Ni siquiera la estación de Servicio YPF (a la vera de la Ruta 22) sirvió de reparo para las maestras casi ultrajadas por la balacera policial en el campo abierto de Arroyito.
El intento de corte se había frustrado. El repliegue se hacía obligatorio y en Neuquén capital ya se estaba organizando una convocatoria para recibir a los compañeros reprimidos.

LA HISTORIA DE CARLOS.

Sandra ha contado en innumerables diálogos como fueron los días previos. Carlos votó en contra del piquete en Arroyito, no estaba de acuerdo y pensaba que iba a ser una jornada tensa. En la noche previa a la caravana al corte, decidieron que él iría y ella se quedaría con las nenas. Estaban en contacto por teléfono. Carlos decía que iba a estar todo bien y que se mantendría alejado del foco de conflicto.
Vino, entonces, la balacera indiscrimida, el repliegue y la vuelta hacia Neuquén. La persecución hasta Senillosa (apróximadamente 10km desde el corte) y el 147 blanco con Carlos arriba. Miraba para atrás desde la luneta del auto. No participó de los incidentes. Estuvo lejos, incluso colaboró con compañeras que se habían visto superadas por la situación.
Ahí aparece Rubén Darío Poblete. El cruce del auto. El disparo ladino, cobarde e innecesario. Y Carlos en el piso. La situación desbordada y la confusión. Los militantes lo rodearon, lo sacaron del auto mientras Poblete se ocultaba en el aparato represivo que ejecuto la orden del Gobernador. Eso fue el 4 de abril de 2007.
Más tarde vino la vigilia en el Hospital, la búsqueda de esperanzas en el parte médico y el rastreo de los compañeros que estuvieron en ese momento con Carlos, había tanta confusión que nadie sabía muy bien que hacer o a quien buscar.
El anuncio del fallecimiento de Carlos, no sorprendió a nadie. Mario Benedetti diría que fue “uno de los absurdos previsibles”. Nadie podía hablar. Ese 5 de abril por la noche hubo una manifestación espontanea por el centro de Neuquén. Nadie cantó una sola canción. No había fuerzas ni ánimo para hacerlo. Ese día empezó la historia de Sandra…. ¿Quien era esa mujer que había perdido a su compañero? ¿como se la acompañaría luego de la tragedia? Solo se sabía que había estado en el segundo piso del Hospital Castro Rendón, acompañando a su compañero.
La confusión seguía siendo generalizada, hacía 48hs se estaba peleando por salario y el gobernador Sobisch, en vez de una paritarias devolvió un cóctel de represión y muerte.

Luego vino el 9 de abril y la manifestación más grande que el Neuquén democrático recuerde. Fue una marcha difícil, no había pasado mucho del anunció de muerte y la desazón era moneda corriente. Luego de la caminata, el acto se hizo en casa de Gobierno, que para esos días estaba sitiada de gente, rodeada de manifestantes.
Rompiendo la lógica de la física moderna habló Sandra Rodriguez, “la viuda” como despectivamente la llamaban en los medios regionales. Luego de su discurso, se inició un reclamo por Justicia.
Cuando la Justicia dijo que Poblete era responsable de la muerte y fue condenado por asesinar a Carlos Fuentealba, se agregó al pedido de “Justicia”, la leyenda de “Completa”. “No se trata solo de quien disparó”, dijo Sandra, “sino también de quien dio la orden”.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

TU CAIDA - POEMARIO

Carlos y Sandra. Hermosa postal de amor.
A veces pienso que te conocí
que hablamos interminablemente
de reuniones interminables
a las que con el tiempo
           nos acostumbramos.

Pienso también que coincidimos:

* En la caracterización de la burocracia,
* en la distinción del enemigo,
* en la mezquindad de los dirigentes
* y en la necesidad de reunirnos,
                pese todo, coincidimos.

Regularmente, sueño cuando nos dispararon,
cuando nos hirieron, siento.
Cuando caimos y no nos levantamos,
cuando perdimos dos hijas, veo.
Veo muchos compañeros y sus gritos
casi ahogados, yo los siento.

Pero mi sueño, se hace difuso,
porque no te encuentro, un lunes 9
o un martes 10, caminando
como si quisieras, por que no?
como si pudieras.

Pienso que tu caída, es quizás, la mía
porque no te conocí
porque nunca coincidimos
porque nunca compartimos:
* una charla,
* un mate,
* un carancho
o simplemente un hijo de puta.

Entonces pienso
en vos, pienso
en como te mataron,
en la intelectualidad de los gatillos,
en esa herida en tu costado.

Pienso, pienso, pienso
y no perdono cruel destino...
no haber sido uno, quien pudiera
teñir de purpura los ríos
tapar a manos limpias tu campera.

miércoles, 27 de junio de 2012

EL MOVIMIENTO OBRERO Y LOS GOBIERNOS RADICALES (II)


Figura silenciosa de los últimos años del país, el Presidente Arturo Illia, fue otro de los radicales en el poder que tuvo dificultades en su relación con el Movimiento Obrero Organizado, principalmente con el Peronista.
En un contexto latinoamericano de revoluciones permanentes y con las potencias disputandose la hegemonía en Asia y África, este radical de viejo puño, tuvo que comandar un país de fogones permanentes.
Otra postal de la época.-


EL CONTEXTO

Habiendose producido el golpe de estado a Arturo Frondizi, un gobierno transitorio, liderado por el Presidente del Senado José María Guido, anuló las elecciones en las que las fuerzas neoperonistas se hicieron de varias gobernaciones (principalmente la de Provincia de Buenos Aires, donde había ganado el Dirigente Gremial Andrés Framini), y volvió a proscribir el peronismo, bajo todas las formas posibles. Corría el año 1962 y el presidente de facto, analizaba la posibilidad de convocar a nuevas elecciones, esta vez, sin posibles emergentes peronistas.

En cuanto al movimiento obrero refiere, el proceso de los gobiernos radicales, fue marcando una serie de eventos que delinearon la aparición de nuevas expresiones gremiales, de macada identidad política, mucho más influenciada por los procesos revolucionarios que se estaban dando en el mundo, que por la imagen del General exiliado. Puede decirse, en este sentido, que Revoluciones como las Cubana, Rusa y China, el campo socialista y los procesos de lucha anticolonial en América Latina y Asia, dieron marco conceptual, para la incipiente aparición de estas expresiones, todavía sectorialmente focalizadas y de escasa influencia en el Movimiento Obrero, predominantemente Peronista.

Desde la Central Obrera Argentina (CGT), la llegada de un nuevo radical al gobierno, producida el 12 de octubre de 1963, tuvo un sinsabor que dificultó el análisis y generó más de una contradicción en el accionar que debía tenerse frente a este. Arturo H. Illia, había ganado con un magro 25% las elecciones donde la segunda fuerza (con un 18%) había sido el voto en blanco. Esto, significó un duro revés para el peronismo, todavía abroquelado en el Movimiento Obrero, quien en 1962 ya había sufrido la anulación de las elecciones en las que varios dirigentes gremiales participaron activamente.

EL GOBIERNO

El gobierno de Illia, radical perteneciente a la Unión Cívica Radial del Pueblo, es difícil analizarlo si no se lo “aísla” del contexto en el que tuvo que ejercer el poder y del relato popular sobre la figura presidencial.
Macroeconómicamente el Gobierno de Don Arturo, tuvo excelentes índices. En tres años de gestión logró disminuir en tres puntos porcentuales la desocupación y elevar el salario real un 9,6%. Asimismo, se consolidó el proceso de reactivación de la industria, lo que garantizó un repunto del Producto Bruto Interno del país.

Eso sí, hubo tres grandes ejes del gobierno radical, que garantizaron un halito de buenas noticias para los sectores populares de la Argentina. Uno de ellos fue la anulación de los contratos petroleros del Presidente Frondizi, quien en un intento de desarrollo (más en los fines que en los medios –en este caso puntual) permitió el ingreso de grandes capitales extranjeros para promover el desarrollo de la actividad petrolera. Dijo el presidente Illia en aquel momento que la anulación de los contratos se producía por  "vicios de ilegitimidad y por ser dañosos a los derechos e intereses de la Nación" (15/11/1963). Otro de los hechos importantes de la gestión fue la incorporación del Salario Mínimo, Vital y Móvil a la Legislación Argentina con el fin de "evitar la explotación de los trabajadores en aquellos sectores en los cuales puede existir un exceso de mano de obra", "asegurar un ingreso mínimo adecuado" y "mejorar los salarios de los trabajadores más pobres", medida que fue acompañada por la Ley de Abastecimiento, que pretendía controlar los precios de los artículos de la Canasta Básica Alimentaria. Finalmente, se puede señalar que (quizás) el último de los logros de la gestión fue la Ley de Medicamentos, puesta en marcha para controlar la producción, comercialización y sobre todo los precios de estos.

EL MOVIMIENTO OBRERO Y EL GOBIERNO

Decir que Arturo Umberto Illia fue una víctima del contexto, podría no ser desacertado conceptualmente. Mientras se producían las medidas señalas precedentemente, y se bajaba la deuda externa de 3.400 millones de dólares a 2.600 millones, el Movimiento Obrero Argentino parecía estar pendiente de otros temas (entre ellos: el retorno del Gral. Perón). Fue así que para finales de 1963 pudo armarse un fuerte plan de lucha contra el Gobierno Nacional que constó de dos etapas. La primera, sectorialmente aplicada, con huelgas, paros, asambleas de fábrica y la segunda con ocupaciones de fábricas y movilizaciones masivas.
A esto, se sumó un gran esfuerzo de los medios de comunicación de la época, quienes aprovecharon el escaso margen de votos recibidos por Illia, para comenzar una fuerte campaña de deslegitimación. Por su parte, los militares no se quedaron quietos y aprovecharon muy bien la debilidad del gobierno para fomentar la idea del “Golpe necesario” para salvar al país.

Hay, si se quiere, un punto de inflexión en el proceso, ya que en diciembre de 1964, el Gral. Juan Domingo Perón, intentó por primera vez regresar al país. Illia, tal vez temeroso de los sucesos que podrían desencadenarse si esto se concretaba, solicitó al Gobierno de Brasil que retuviera al Gral. Perón e impidiera su arribo a la Argentina. Esto que puede parecer un hecho menor y complemente paralelo a la historia del Movimiento Obrero, revistío, en aquel momento, una importancia singular, ya que luego de esto, se profundizó la contradicción entre dos tendencias que ya se disputaban la hegemonía hacia dentro del peronismo. Los identificados con el líder metalúrgico Augusto Timoteo Vandor, nucleados en las 62 Organizaciones, que comenzaron a hablar de un peronismo sin Perón, y el otro agrupado en torno al dirigente textil Andrés Framini, que funda las 62 organizaciones “de pié junto a Perón”, que defendía la historia e imagen del Gral..

La Argentina, se hacía convertido en un hervidero de presiones políticas. Por osmosis, lo mismo que se discutía hacía dentro de la CGT, tuvo eco en el Ejercito, en cuyas filas los mandos debatían que hacer con el peronismo. Había quienes buscaban prohibirlo completamente, por considerarlo peligroso (los “colorados”), mientras que otros (los colorados), poniendo más acento en el comunismo, preveía una convivencia controlada con los peronistas, como resguardo ante el crecimiento de la izquierda.

LOS MOMENTOS FINALES

Al fin y al cabo, las distintas fuerzas del país, los medios de comunicación y los capitales afectados por la política de Illia, pusieron coto al gobierno nacional. Nadie descartaba el golpe.
Por un lado, Azules y Colorados (como facciones en disputa) luchaban en el Ejército para determinar quien conduciría el nuevo proceso. Por otro, el Movimiento Obrero, dividido por el contexto del país y la figura del Gral. Perón, se disputaba el contenido de los planes y proclamaciones. Había marchas y contramarchas sobre lo que se hacía y esto dificultaba el accionar orgánico de la CGT en los centros urbanos. Mientras que en el interior, sobre todo en el cordón azucarero del noroeste y las zonas industriales de Córdoba y Santa Fe, se albergaban los primeros agrupamientos de la izquierda revolucionaria con ascendencia entre los trabajadores.

La crónica del final se terminó de escribir el 28 de junio de 1966, cuando el Gral. Julio Alsogaray y el Cnel. Luis Perlinger, se apostaron en el despacho del Jefe de Estado, “ustedes no tienen nada que ver con el Ejercito de Belgrano y San Martín” habría dicho Illia en presencia de los golpistas. La dignidad de los últimos momentos no bastó para detener el golpe. Los “colorados” habían ganado la batalla, el movimiento obrero se preparaba nuevamente para la resistencia.

MOVIMIENTO OBRERO Y GOBIERNOS RADICALES (I)


El movimiento obrero, reestructurado como “peronista” luego de la primera Presidencia del Gral. Juan Domingo Perón, fue un elemento de poder latente en la política de los últimos años.
Amado y odiado por los partidos de poder, supo estructurar alianzas (muchas veces improductivas) con los distintos gobiernos. Eso sí, la convivencia con los radicales del Siglo XX (Frondizi, Illia, Alfonsín) no fue, lo que podría decirse, una relación fácil de llevar. Este mes pretendemos armar una crónica en la que podamos reflexionar juntos sobre los modos en los que se fueron dando los procesos y como, a veces, “con la democracia no solo se vota”.
Frondizi y Fidel, dos grandes estadistas del Siglo XX.


Luego de un acuerdo con el Peronismo, secretamente realizado entre John William Cooke y Rogelio Frigerio (secretarios privados de Perón y Frondizi, respectivamente), Arturo Frondizi allano el 65 porciento  del camino que lo conduciría a la presidencia del país.

Formalmente fue electo el 23 de febrero de 1958 y asumió como presidente el 1 de mayo del mismo año. Su perfil fue “desarrollista”, su lógica buscó cambiar la matriz productiva del país, para dejar de ser una nación agroexportador y convertirnos en un polo productivo industrial y con alto grado de desarrollo en materia hidrocarburífera. Su base de apoyo fue altamente heterogénea y su política de alianzas permitió juntar católicos, conservadores populares, radicales, sectores de izquierda y peronistas proscriptos, los últimos bajo la promesa de legalizar el peronismo, derogar los decretos proscriptivos y permitir que la principal fuerza política del país se reencontrara con las instituciones democráticas.
Parecía una novela de final feliz, pero los protagonistas se encargaron de demostrar lo contrario.

Si bien Frondizi avanzó fuertemente en medidas políticas de índole social: el 82% móvil automático para los jubilados, una ley de asociación sindicales de libre afiliación, que permitía crear sindicatos y que le daba al más representativo la personería gremial para la actividad, derogación del la “ley de residencia” de 1902, entre otras cosas, al no poder cerrar los frentes peronistas y castrenses, su gobiernos entró en el colapso.

Por un lado, los soldados de Perón recordaban a don Arturo su promesa pre electoral, mientas que las fuerzas armadas lo jaqueaban permanente para que continuará exceptuando al peronismo de la vida democrática e institucional. El tironeo no duró mucho y la balanza comenzó a desequilibrarse. Frondizi quería seguir gobernando y en ese sentido era más cara la promesa a Perón que la obediencia a los militares.

La situación se complejizo a punto tal que, los gremios que se sentían traicionados por el incumplimiento de la palabra empeñada, vieron tanto en eso, como en la ley de asociaciones sindicales y en factores económicos como la inflación y el “excesivo” ingreso de capital extranjero una provocación difícil de soportar.
 Las protestas fueron increcendo, al mismo ritmo que la represión. En tiempos de alta conflictividad Frondizi ideó el Plan Conintes (conmoción interna del estado) que permitió sacar a la calle a los militares, que gustosos de la revancha, no dudaron en reprimir duramente el Movimiento Obrero identificado con el General.

1962, no fue un año fácil para el país. Como todo año electoral, estuvo minado de situaciones que impidieron cualquier signo de relajación en la vida política del país. Los peronistas le habían encontrado la vuelta a la “proscripción” y armando partidos de carácter nacional y popular se presentaron a las elecciones [dato: así nace el Movimiento Popular Neuquino, nótese el uso de las siglas correspondientes al Movimiento Nacional Peronista o Justicialista ]. El 18 de marzo, día de las elecciones, fue todo a pedir de Perón. Se ganó ampliamente en más se seis distritos electorales, incluida la provincia de Buenos Aires, con el dirigente gremial Andrés Framini a la cabeza.
Los militares no se la bancaron y apretaron a Frondizi para que anulara el proceso electoral e interviniera las provincias en las que el neo-peronismo había ganado. Pero nada evitó el desenlace forzando.

El 29 de marzo de 1962 Frondizi fue destituido mediante un golpe de estado con rostro “institucional”, asumió como presidente provisional al Presidente del Senado, José María Guido. Tironeado por peronistas y militares, la presidencia de solemne “intransigente” fue carne de cañon de la inefable relación entre peronistas y militares. Nadie ganó en aquella oportunidad.

La república, había perdido una nueva batalla.


lunes, 21 de noviembre de 2011

RADOWISKI, FALCÓN Y LAS JORNADAS DEL 1° DE MAYO


La historia de las primeras conmemoraciones del 1° de mayo
El anarquismo, fue uno de los sectores que dentro del Movimiento Obrero, mayor influencia ejerció en los últimos años del siglo XIX y en los primeros del siglo XX. Heterogéneo y de estrategias variadas supo marcar a fuego, literalmente hablando, los comienzos de lucha y organización de los trabajadores.

Las corrientes migratorias que comenzaron a llegar con la Presidencia de Nicolás Avellaneda (1874-1880) fueron recibidas con júbilo por la oligarquía agroexportadora, estos trabajadores foráneos no solo representaban la mano de obra especializada que el modelo necesitaba, sino que además eran los garantes de la posibilidad de producción, en un país que todavía no terminaba de dirimir la disputa con los gauchos ni con los “indios”.
Todo formaba parte del mismo plan, la División Internacional de Trabajo, en beneficio de las potencias, había determinado que la Argentina tenía el “digno” papel de productor de materias primas, que siendo industrializadas en los países “productores” retornarían, más tarde, a los mercados locales. Para ello se necesitaban trabajadores que supieran trabajar y que además tuvieran ventajas para radicarse en el país. Se pensaba, por aquel entonces, que a la Argentina arribarían expertos laburantes ingleses y alemanes, dotados del conocimiento necesario para que nuestro país consolide el rol que le asignaban en el mundo. 

La respuesta a los planes gubernamentales, fue el arribo de la más grande camada de expulsados de la vieja Europa, españoles, italianos y rusos, ocuparon el lugar de los finos anglosajones; con ellos arribaría no solo el trabajo, traían consigo el hambre, el anarquismo y el socialismo.

LAS PRIMERAS DISPUTAS

Estos inmigrantes, en conjunto con la criollada, fueron dando forma definida a los incipientes esfuerzos patrios de conformación de organizaciones de clase. Los primeros agrupamientos mutualisticos se fueron convirtiendo de a poco en sindicatos y estos, comenzaron a marcar el ritmo de la lucha contra un capitalismo nacional, también naciente, pero no por ellos menos injusto.
A la conformación de sindicatos por oficio o por rama de actividad, le siguió uno de los problemas más caros (y también actuales) del movimiento: el de la unidad… ¿cómo se hacía para coordinar a todos los sindicatos? ¿Era necesaria una nueva organización que nucleara a todos? ¿Las ideologías que los sindicatos sostenían, eran un obstáculo para la unidad?
El mundo se movía a la par de los interrogantes. Ya en 1884, la Liga Americana de Caballeros del Trabajo convocaba a los obreros estadounidenses a una huelga por 8hs de trabajo. El paro de actividades recién se concreto en 1886, pero las consecuencias marcaron a fuego la historia de los trabajadores: nacía entonces el 1° de mayo (de esto haremos un informe aparte).
Tanto Anarquistas como Socialistas, cada cuál con su arsenal de ideas fueron dando respuestas a la necesidad de coordinación de las luchas gremiales. Ambos sectores habían propiciado la formación de Centrales Sindicales y con ello, del pliego de reivindicaciones que llevarían a los trabajadores a una nueva sociedad, más digna y más justa.
Así llegamos a 1900.
La oligarquía gobernante, impaciente frente a los trabajadores, comenzó a reaccionar frente al proceso que se daba en el Movimiento Obrero. En 1902 se sancionaba la Ley de Residencia, que establecía que todo extranjero que provocará alteraciones en el orden público sería expulsado del país sin más. No obstante, los trabajadores respondían con más lucha y con más enfrentamientos. Socialistas, organizaban su propio Partido para propiciar la participación obrera en las elecciones. Mientras que los Anarquistas, se plantaban con furiosas huelgas generales.

LOS TRÁGICOS HOMENAJES Y LA VENGANZA ANARQUISTA

Ya para 1904 se organiza de forma conjunta una reivindicación nacional por el día del trabajador. Ambos sectores acuerdan un acto de unidad que es tan exitoso, como ferozmente reprimido. 4 muertos, 50 heridos y cientos de detenidos es el saldo de la represión comandada por el Jefe de Policía Coronal Ramón Lorenzo Falcón.
En 1909, se da un nuevo enfrentamiento. El día del trabajador es reivindicado, está vez, de forma separada, cada una de las fracciones del Movimiento Obrero organiza su acto de homenaje a los “mártires de Chicago”.
La respuesta, nuevamente del Coronel Falcón, fue lapidaria. Doce obreros murieron en la furiosa represión y más de 105 quedaron heridos. Además, se produjo la clausura de todos los órganos de prensa sindicales que circulaban en el país, sindicatos y centros de reunión de anarquistas. La respuesta no se haría esperar.
El 14 de noviembre de 1909, Simón Radowitzky un joven obrero ruso sobreviviente de la represión de mayo, estaba escondido en la esquina de Quintana y Callao. Falcón, viajaba en su carro, lo acompañaba Alberto Lartigau, su secretario personal. Era el mediodía de una jornada cálida y soleada. Ambos habían participado del funeral del Director de la Penitenciaría Nacional.
Al paso del carro, Radowitzky corrió sagazmente hacia el Coronel y al grito de “¡viva la anarquía!” arrojó un explosivo de producción casera. El atentado se había concretado. El joven ruso fue detenido y más tarde condenado, mientras que Falcón, herido de muerte, fue prontamente socorrido.
Sin embargo, el explosivo había producido daños irreparables. A las 2 de la tarde del mismo día, moría así, uno de los más terribles represores que ha dado la historia de nuestro país. El anarquismo, había ajusticiado al verdugo. Nada quedaría igual… pero lo que sigue, como habitualmente se dice, es parte de otra historia.