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sábado, 18 de febrero de 2017

EL ETERNO RESPLANDOR DE UN CONFLICTO SIN MEMORIA

Largo y desgarrador, el conflicto sirio es uno de los eventos más significativos de los tiempos que corren. De acuerdo a informes tomados del Observatorio Sirio de Derechos Humanos, los cinco años de guerra se han cobrado más de 400mil vidas, y ha forzado el éxodo de casi 5 millones de personas. 

 

Mevlüt Mert Altintas luego de disparar contra Andréi Kárlov.

Difícil es saber a qué responde un conflicto de semejantes características. Tan difícil, quizás, cómo entender porqué un país relativamente estable y alejado de las "revueltas árabes" termino siendo victima de una guerra tan prolongada. En retrospectiva, hay analistas señalan que si bien el descontento contra Bashar al-Ásad se hizo evidente en algunos segmentos sociales, lejos estaban estos de ser sustrato suficiente para un conflicto de mayores dimensiones. Incluso, hay quienes dudan de la capacidad de articulación (sin apoyo externo) de los sectores presentados como rebeldes moderados por la prensa internacional.

A esa corriente suscribe Alcira Trincheri, docente de la Universidad Nacional del Comahue y especialista en el mundo árabe. Para Trincheri, los orígenes del conflicto pueden identificarse en tres ejes, pero de distinto orden. El primero "en la evidente disconformidad con Bashar al-Ásad, gobernante de dudoso perfil democrático y poco propenso a convocatoria de elecciones. El segundo, claro, en el accionar de las potencias extranjeras dentro de Siria, y en tercer lugar en el cambio climático. De hecho - señala la especialista- las protestas de Deraa [sur del país], se originaron por el escaso rendimiento en la producción de alimentos que fue consecuencia directa de sequías adjudicables a ese fenómeno de carácter mundial".

Ahora, ¿como es posible que el descontento "social" derive en una guerra civil de cinco años de duración? Carlos Pereyra Mele, analista político y miembro del Centro de Estudios Estratégicos Sudamericanos, indica que a su criterio, “no es posible transformar el descontento en guerra, sin contar con tres factores fundamentales. En principio, `dinero´ para financiar las acciones de supuestos grupos políticos a los que sin dudas se los puede caracterizar como mercenarios. Luego `inteligencia´, para tener capacidad de despliegue territorial y de operatoria dentro y fuera de los territorios en crisis. Y por último `armamento´ factor clave para la consolidación de actores reclutados, entrenados y dirigidos, en este caso, por las monarquías árabes y las potencias centrales, con Estados Unidos a la cabeza, para la desestabilización de Siria".

Es decir, la conformación de grupos radicales armados de orden Sunní (sector mayoritario en el credo islámico) y su propagación en el territorio, no puede desentenderse de una disputa de orden regional. Siria, en tanto República Árabe alineada al campo Chií (sector minoritario en el islam) e históricamente divorciada de los intereses de Estados Unidos (y aliados regionales como Israel), no podía ser sino un escollo en los intereses políticos y económicos "centrales".

DE LA GUERRA

2016 fue un año ceñido de rupturas en el devenir de la Guerra en Siria. En principio, por el accionar de los aliados del gobierno de al-Ásad quienes pudieron consolidar un bloque de acción que evitó, al menos en primera instancia, el despliegue del plan estratégico de Estados Unidos: es decir, la partición del territorio Sirio y la balcanización del conflicto en el campo de los leales al gobierno. Otro punto culmine, quizás el más álgido, fue la recuperación de Alepo (segunda ciudad en importancia política y económica en Siria) que puede ser leída en clave de avance sobre el terrorismo islámico, pero también como victoria estratégica del Ejército Sirio, las milicias Chiíes de Hezbolah, Irán y, fundamentalmente, de la mano militar rusa.

Así lo ve también Pereyra Mele que ha calificado a Alepo "como el Stalingrado de las potencias centrales bajo el mando de Estados Unidos.” Quien además señala que “en los días previos al avance final sobre la ciudad, los medios occidentales no dejaron de difundir flagrantes violaciones a los derechos humanos por parte del gobierno Sirio, bombardeos salvajes y una profunda crisis humanitaria. Ahora bien, luego de la recuperación, Alepo desapareció de los medios, no solo por el impacto de la derrota de los grupos terroristas, sino también porque no se logró evacuar mercenarios a las ordenes de Estados Unidos, Arabia Saudita y Turquía a través de los famosos cordones humanitarios que se proponían.”

"Hasta la perdida de una batalla por un ejército puede ser contrapesada no sólo por la victoria obtenida en una batalla más importante, sino que podría ser transformada en acontecimiento afortunado. Nadie puede dudar de esto; [...] el peso de cada victoria [...] es tanto más independiente cuánto más importante es la parte conquistada" decía Karl von Clausewitz en su tratado "De la guerra".

Alepo, su recuperación como bastión estratégico y el obligado repliegue táctico del terrorismo, fueron elementos de incontrastable gravitación en el desenlace de los acontecimientos finales del conflicto. De hecho, pese a la toma de Palmira y la presencia yihadista en Al Raqqa (dos ciudades sirias importantes), no hubo eventos que pudieran obstaculizar el avance del Ejercito Sirio (y aliados) en la reconquista del territorio, así como tampoco existieron elementos que impidieran el avance de las negociaciones que plasmaron, el pasado 30 de diciembre, una tregua hasta que las misiones diplomáticas fijaran mecanismos de supervisión del “alto al fuego”, como base para la concreción de acuerdos políticos futuros.

PAX SIRIA

Astaná, la capital de Kazajistán, fue la ciudad elegida para el primer Encuentro de Paz, realizado el pasado 23 y 24 de enero. Allí la diplomacia rusa, iraní y turca se encontraron cara a cara para avanzar en negociaciones ya de orden político. No habiendo sido suficiente el primer paso, debió repetirse el encuentro el pasado 16 de febrero, esta vez, con la incorporación de Jordania y Estados Unidos como observadores del proceso de paz.

Si bien las dos reuniones han mantenido gran parte de las discusiones, algunos datos, aunque generales, trascendieron. Por ejemplo, se supo que en la primera de las reuniones Rusia propuso una nueva constitución para Siria y que en la segunda, Irán ratificó que ningún acuerdo será posible, si se atenta contra la integridad territorial siria, la soberanía del país árabe y su legítimo gobierno. En otras palabras, ninguna solución puede dejar afuera a Bashar al-Ásad.

No obstante esto, la incertidumbre todavía tiñe el horizonte medio oriental. La posibilidad de acuerdos efectivos y sostenibles en el tiempo, sigue siendo materia de análisis.

"El dato clave para entender las negociaciones de Astaná, es que son negociaciones sostenidas por actores regionales, con intereses en pugna, pero sin Estados Unidos de por medio" afirma el sociólogo y analista internacional Gabriel Merino. "Lo que estamos viendo -continúa- es la cristalización de una nueva correlación de fuerzas donde el influjo ruso-iraní, ha logrado prevalecer sobre los intereses de Turquía que, a pesar de mantener lazos con los rebeldes, tuvo que sentarse en una misma mesa para acordar puntos en común sobre la situación siria con otros actores con los que esta visiblemente enfrentada."

En el mismo sentido, Merino señala que "el bloque globalista-anglosajón ha visto debilitada su estrategia para medio oriente con el ascenso de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos" y que la puja de intereses "entre los neoconservadores y globalistas de viejo cuño, marcarán el ritmo de las definiciones de acuerdo hacía donde se incline la balanza en temas clave como coordinación posible con Rusia y política hacía Irán.”

¿SEÑALES DE QUÉ?

Más allá de las expectativas abiertas en las negociaciones de Astaná y el intento de ONU y Estados Unidos por amparar diálogos en Ginebra, la duda respecto de la continuidad del conflicto o su definitiva clausura divide la opinión de los especialistas.

Gabriel Merino, considera que "la guerra en Siria continuará, al menos hasta que se recuperen las ciudades de Palmira y al Raqqa, todavía en manos del terrorismo islámico." Y señala que "no hay que dejar de prestar atención al norte de Siria, donde Kurdos, no alineados pero si en acuerdo con Estados Unidos, tienen una posición independiente respecto de Bashar al-Ásad y Turquía".

En otro sentido, Carlos Pereyra Mele sostiene que "la guerra está definida, sobre todo por el efecto Alepo” y que lo que “la nueva administración de Estados Unidos debe definir, es como sale de la situación, sin pagar consecuencias que sean demasiado costosas en términos políticos". Apuntala Pereyra Mele en esa línea, que “las tensiones entre el CIA y el Pentágono (uno generando caos ordenado y el otro mandando tropas para detener los conflictos) será gravitante en la prosecución de los acuerdos de paz.”

Menos optimista se muestra la historiadora Alcira Trincheri, para quien "la nueva administración norteamericana, al estilo clásico de los gobiernos republicanos, fortalecerá la intervención militar en el conflicto” y en esa línea debe entenderse el anuncio realizado por el Departamento de Estado “de eventual envío de tropas regulares a territorio sirio."

En definitiva, volviendo al Clausewitz que entendía "la guerra como la continuidad de la política pero por medios más violentos" el retorno de la política al convulsionado campo sirio, no parece corresponderse con el final de los enfrentamientos.

Ahora bien, ¿es lo mismo terminar la guerra que alcanzar la paz? Solo el tiempo podrá ilustrarlo.


viernes, 6 de mayo de 2016

MALVINAS ¿en el horizonte de la democracia?

El rescate de algunos tripulantes del Crucero General Belgrano. Mayo 1982.

Cuando el 30 de marzo de 1982 la CGT de Ubaldini movilizaba a la plaza de Mayo reclamando “paz, pan y trabajo” la dictadura militar se encontraba en un momento de alta complejidad política. Tres elementos pueden señalarse en ese sentido: la erogación de su base de sustentabilidad social (sectores medios, empresariado nacional precarizado y arruinado por el capital extranjero, entre otros), la crisis política hacía dentro de la Junta (se había removido a Videla por la puja de sectores y habiendo pasado Roberto Eduardo Viola, terminó la “misión” el Gral. Leopoldo Fortunato Galtieri) y la constante presión de gremios, agrupaciones y organismos de Derechos Humanos que con una fuerte campaña nacional e internacional habían hecho mella en la “credibilidad” de la Dictadura.

En ese contexto, la marcha fue contundentemente reprimida. Los dirigentes gremiales que la organizaron cayeron presos y los trabajadores tuvieron que replegarse en medio de gases y balas de goma. Pese a ello, algo se había roto.

El 2 de abril, la plaza volvió a llenarse. Esta vez no para reclamar, sino para vitorear al Gral. Galtieri. La Junta Militar había tomado la decisión de “recuperar” el territorio patrio. “Las Malvinas” largamente Argentinas, volvían a ser nuestras. La multitud sonreía y se emocionaba; era vox populi que estábamos haciendo historia. Incluso, estaba la idea de que pudiendo contar con el apoyo de Estados Unidos, la guerra sería un trámite que nos daría paso a una disputa tal vez menos importante, pero más sentida: La guerra con Chile, eterno adversario cordillerano.

Muy pocos en ese momento pensaron que estábamos equivocados.

El pasado 2 de mayo, se conmemoró un nuevo Aniversario del Hundimiento del Buque General Belgrano, crucero de la Armada Argentina perforado por el ataque de un submarino ingles, pese a estar por fuera de la zona de conflicto. Allí murieron 323 tripulantes, entre ellos, Mario Flores, padre de un joven neuquino (Mario Flores Monje) que ha tomado el hábito de dar conferencias para recordar un crimen de guerra tan ruin, como completamente irreparable. De hecho, fue el episodio que más bajas le provocó al Ejercito en combate.

A esta altura de los acontecimientos, es una obviedad decir que han pasado ya 34 años de la “gesta de Malvinas”. Por suerte (y esfuerzo de muchos) la reivindicación de la Soberanía sobre las Islas ha ido retirándose del terreno “militar-bélico” para posicionarse, muy lentamente, en un campo “democrático-diplomático”. En un pasado reciente hablar de Malvinas era “castrense” y hoy no sin peleas puede ser parte de la conformación del ideario nacional, institucional y democrático.

Tal vez, ese sea el desafío de los nuevos tiempos. Pensar Malvinas como parte de nuestra compleja historia, sin renunciar a los reclamos, sin ceder en el territorio y sin negar, que en tiempos de Dictadura, los combatientes de ese fatídico 2 de abril, no estuvieron exentos de sufrir violaciones a los Derechos Humanos. Muchas de ellas como las que les tocó padecer a los argentinos y argentinas que en suelo continental tenían suprimidos sus derechos y garantías constitucionales.


La guerra en números.

Comenzó el 2 de abril de 1982
Termino el 14 de junio de 1982
Días de Guerra: 73.
Murieron aproximadamente 900 combatientes.
Cerca de 650 del lado Argentino.
323 de ellas con el hundimiento del Crucero Gral. Belgrano.
Al fecha se contabilizan aproximadamente 480 suicidios de ex-combatientes.