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miércoles, 8 de febrero de 2017

Mercosur: ¿Todo concluye al fin?

“El mundo es sólo una palabra para el juego general de estas acciones”
Friedrich Nietzsche

Pocos organismos regionales han tenido la dinámica de cambios y contrasentidos facticos de nuestro Mercosur. Nacido como zona aduanera, propuso objetivos bajo el modelo que supo ser la Unión Europa. El brexit, Trump y la derecha gobernante en la región, parecen haberle dado otro carácter… ¿cambiamos?


La República Bolivariana de Venezuela, de acuerdo a lo previsto en el Tratado de Asunción y el protocolo de Ouro Preto (ambos acuerdos multilaterales de Mercosur) asumió la Presidencia Pro Tempore del bloque, en julio del año pasado, con un contexto político continental harto desfavorable. En principio, el cambio de gobierno en la Argentina le laceró un aliado de peso y con el golpe de estado de Brasil en marcha, la idea expuesta por el presidente Macri en diciembre de 2015, se terminaba de consolidar con el ascenso de Michel Temer, ya en julio de 2016. Mercosur debía cambiar, pero para ello hacía falta separar algunos actores.

Los objetivos de los presidentes de Argentina y Brasil consistían en abonar en la tesis de flagrante violación de los Derechos Humanos en Venezuela, señalar las acciones del oficialismo como restrictivas de libertades y derechos y denunciar que se estaba utilizando la fuerza del estado para someter a la oposición. Todo ello, claro, para propiciar la intervención de la Organización de Estados Américanos (OEA) y justificar un replique sancionatorio en Mercosur.

En ese marco de hostilidades internacionales, Argentina, Brasil y también Paraguay, comenzaron a minar la “gobernanza” regional caraqueña, no sólo desconociendo el ejercicio pleno de la Presidencia Pro Tempore en Mercosur, sino también desconociendo la legalidad de la adhesión de Venezuela al bloque, sugiriendo para ello la revisión de sus estatus como miembro pleno.
La argucia, no carecía de fundamentos, todos los cancilleres sostenían que Caracas no había adecuado su ordenamiento a la normativa del bloque, cuestión que el mismo Presidente Nicolás Maduro reconoció en diciembre pasado (restaba adecuar y notificar el 5% del total de la normativa en cuestión). No obstante, los artificiales de la Triple Alianza no mencionaron (y tampoco sugirieron) la ausencia de “legislación regional” para sancionar a un país en esas condiciones.

Poco importó si hubo observaciones de otros países de la región. Continuando con el proceso, y en un hecho de dimensiones diplomáticas nunca vistas Venezuela fue expulsada del Bloque regional a tan sólo 28 días de finalizar el ejercicio de la Presidencia Pro Tempore. Pese al escándalo, hubo clausura de puertas de acceso a la XI Reunión Extraordinaria del Consejo del Mercado Común del Sur, golpes a la Canciller bolivariana Delcy Rodríguez, entre tantas otras acciones, la suerte corría del lado de los “aliados”: sacando del juego a Venezuela, se podía apuntalar un proceso de integración, dando la espalda al continente.

De acuerdo a la opinión de la politóloga argentina Mariana Vazquez, ex integrante de la oficina de Enlace de Movimientos Sociales de Mercosur, la maniobra de los conjurados tiene al menos dos motivos centrales. “En principio, excluir el potencial veto de Venezuela ante un cambio en la estrategia de integración, porque hace tiempo ya existe consenso entre los países del Mercosur a reorientar el bloque en un sentido de liberalización comercial, proceso al menos en lo económico, acompañado también por Uruguay. ” El segundo motivo, señala Vazquez, “es que hay una alineación con Estados Unidos de América, con el objetivo de aislar a Venezuela, no sólo en la región sino también a nivel global. Es decir, estamos ante gobiernos que han decidido imponer un proyecto económico al Mercosur y a la región, que es liberalizador, flexibilizador, llevándose puesto el Estado de Derecho. Esto en la región no es menor y en la historia de la región más aún.” 

Michel Temer y Mauricio Macri en la reunión del lunes 6 en Brasil.


LA SITUACIÓN INTERNA

A grandes rasgos se podría señalar que el avance de la oposición venezolana sobre el oficialismo del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) se intensificó, exitosamente, luego de la muerte de Hugo Chavez. Tal vez la ausencia de un reemplazo de su calibre, el propio desgaste de los oficialismos en ejercicio de gobierno y la caída del precio del barril de petroleo en el mercado internacional, puedan ser elementos que complementen una tesis tan amplia.

Más allá de las causas del orden actual de las cosas, la Mesa de Unidad Democrática (MUD), una suerte de instancia pluripartita de anti-chavistas, ha puesto en escena con sus mayorías parlamentarias transitorias una serie de dispositivos “institucionales” destinados a desconocer la legitimidad del gobierno de Nicolás Maduro. A la distancia, difícil es saber si estás acciones están coordinados como complemento, o como agente catalizador, de lo que hasta ahora ha sido su principal punto de acuerdo: solicitar la revocatoria del mandato del presidente.

El tema no es tan fácil. La Constitución Bolivariana de Venezuela, distinta en su concepción de lo popular, difiere en mucho a lo que hemos visto nosotros como experiencia liberal de ordenamiento del poder público. Allí, el poder popular es soberano, y aunque las oposiciones tengan facultades sancionatorias ante incumplimientos, excesos y otras violaciones del orden político, es la ciudadanía a través del voto popular, la que define si un funcionario (en este caso el mismísimo Maduro) continúa o no en su cargo. Por eso, no existe el “juicio político” de resolución parlamentaria, al que nosotros estamos tan habituados. Y tal vez por ello también, ante el fracaso de las acciones previstas, la oposición ha visto diluir sus esfuerzos con el paso del tiempo.

En la actualidad, el dialogo entre oficialismo y oposición se encuentra suspendido, la vía revocatoria demorada y la MUD francamente debilitada en sus aspiraciones y liderazgos. Ahora bien ¿cómo impacta el proceso del Mercosur y la actitud de los países de la región contra Venezuela en la política interna del país? La dirigenta bolivariana Dubraska Pérez Yaguaramay plantea que las urgencias sociales, han puesto la mira sobre emergentes de mayor impacto interno. “Aquí nuestro problema es el tema de la alimentación -señala Dubraska-. Los CLAP (Cómites Locales de Abastecimiento y Producción) no dan a basto para atender la demanda de las comunidades más alejadas de los centros urbanos, allí la gente es victima del mercado negro, hasta tanto podamos llegar con la bolsa de alimentos”.

Desde hace años, producto de situaciones que exceden la crónica propuesta, Venezuela es victima de una “guerra económica” furiosa. Las consecuencias se asimilan al desabastecimiento en época de Allende en Chile y a los bloqueos en la comercialización de productos que vivió nuestro país cuando el incidente de la Resolución 125. Pese a los esfuerzos gubernamentales, existen aún falencias en materia de producción (se importa el 80% de lo que se consume) y las tareas solo atienden la faceta distributiva del problema. Es decir, se prioriza llegar con los alimentos más que a producirlos.

No obstante ello, Dubraska enfatiza que “la crisis la tiene la MUD, entre [Enrique] Capriles, [Jesús] Chuo Torrealba y [Henry] Ramos Allup son mayoría en la Asamblea Nacional y no logran ponerse de acuerdo en asuntos que vayan en beneficio del país. Aún así el gobierno insiste en el dialogo y sigue llamando a conciliar intereses en favor de Venezuela, en este proceso que vivimos, nos ha quedado claro a todos los venezolanos, la cara antidemocrática de la oposición al proyecto de Chavez”.

LA SUERTE ESTÁ ECHADA

De acuerdo a lo que comunicó el presidente de Mauricio Macri durante la visita que hiciera hace unos días a la República Federativa del Brasil, en el actual proceso de Mercosur se encara “el fortalecimiento interno del bloque y su relación con el mundo, empezando con la negociación con la Unión Europea (UE)”. Señaló también nuestro Presidente que “hay varios países interesados en ampliar la relación con nosotros, como la Alianza con el Pacifico (sic) y México, que ante el cambio de escenario, va a mirar al sur con mayor decisión”. El diagnostico pareciera ser el mismo: necesidad de integración, fortalecimiento de los vínculos regionales y oportunidad para el crecimiento. Las respuestas, lamentablemente son en sentido contrario a la historia reciente.

Este 9 de febrero está previsto se trate en Montevideo, Uruguay, el recurso de queja que ha presentado formalmente la República Bolivariana de Venezuela en lo atinente a la exclusión ilegal y arbitraria del bloque regional. Tal vez, el resultado de la contienda pase a formar parte de la anécdota periodística, tal vez ni tenga cobertura, si uno lo compara con el tratamiento que tuvo la fase “comunicacional” del este proceso de exclusión.

Más allá de las posiciones personales y las perspectivas en la disputa de los sentidos, uno podría preguntarse si en este contexto el proyecto de integración debe caminar en la dirección propuesta por la Triple Alianza. No es para despreciar, que tanto Venezuela como Ecuador (en tanto aliado regional) en este momento están al frente de dos organismos de integración de carácter global. El “Movimiento de los Países no Alineados” y el “G77 + China”, respectivamente. Incluso, se podría evaluar si en el “repliegue” estratégico de dos potencias centrales como son EE.UU y Reino Unido de los ámbitos más plurales, no es un momento para apostar a la multilateralidad y la heterodoxia económica, más que a los raídos acuerdos de libre comercio y dependencia.

En ese sentido, la exclusión de Venezuela del Mercosur, el apuntalamiento de los gobiernos de mismo cuño (en la actualidad hacía la derecha) y la apuesta a segmentos de integración hacia el norte, parecen ser elementos que, lejos de estar aislados, forman parte de un definido programa de restauración del orden pre-existente a los gobiernos progresistas de América Latina y el Caribe.

Otro cambio de orientación, en este caso, con “novedades” a contrasentido de los tiempos que corren.

lunes, 28 de marzo de 2016

A 40 años del Golpe Cívico – Militar

José Alfredo Martínez de Hoz jurando como Ministro ante Jorge Rafael Videla.
Lamentablemente para nuestro país, el 24 de marzo de 1976, no es una fecha más. En términos de Movimiento Obrero o pensado desde las Organizaciones Sindicales de nuestro país, es el momento en el cuál los sectores económicos nacionales y transnacionales más fuertes y reaccionarios comienzan, con la complicidad de civiles y militares a desarmar el andamiaje de derechos y conquistas gremiales más importantes de América Latina. 

Claro que no lo hicieron sin represión, sin tortura, sin muerte, sin desapariciones. En números, siempre fríos, pero útiles para dialogar sobre base sustentable la el último de los golpes cívicos militares que azotó nuestro país nos dejó sin 30 mil militantes sociales, gremiales y políticos. De ellos casi la mitad no era mayor de 25 años y el 70% eran trabajadores.

Esto no es un detalle menor, el Golpe de Estado del 76 no fue solo contra las organizaciones Armadas (Montoneros y ERP), fue principalmente contra los trabajadores y sus organizaciones. Este “Proceso”, desguazó la parte sustancial del Estado y eliminó física y políticamente, muchas de las conquistas y dirigentes que las encabezaron. Quedamos sin estructura, quedamos sin voces y quedamos con pocas conquistas. 

Hay muchas razones por las cuales esto importa tenerlo en claro. Resalto principalmente dos. Una, el proyecto de la dictadura militar fue principalmente político-económico, donde la muerte, la tortura, los vejámenes, las desapariciones fueron un instrumento más que un fin en sí mismo. Dos, porque el relato o discurso (o como quiera usted llamarlo) que instaló la dictadura, fue el de la liberalización de las fuerzas productivas, el que explica que el libre mercado soluciona nuestros problemas por virtud del privado y que el Estado, es un gran elefante blanco dentro de un bazar: no sirve, no construye, no alienta.
Es decir, el daño más sustancial que nos hereda la dictadura cívica y militar, es el hacernos cómplices del proyecto político de los sectores dominantes. El despojarnos de las únicas herramientas que tenemos para defendernos de quienes nos despojan: los gremios, la política y el Estado. 

Esto hay que tenerlo claro. Porque hay proyectos políticos y económicos que se reconvierten, en ese sentido, los militares también fueron instrumento y no objetivo final. No por nada, el “programa” de la dictadura se consolida en democracia con el gobierno del ex-presidente Menem. No por nada, el discurso de Martinez de Hoz sigue explicando nuestros males en estos días.

Es importante tener cuidado con conceptos y los discursos. Repetir los errores del pasado, es algo en lo que siempre se puede caer si no hay claridad en el pensamiento y consecuencia en la acción. Cuando a Silvio Rodriguez lo trataron de necio, preguntó con asombrosa lucidez... ¿la necedad de asumir un enemigo o la necedad de vivir sin tener precio? 

Quitemos la palabra “enemigo” que por defecto nos lleva al terreno bélico, usemos mejor “oponente” o “adversario”… y preguntémonos si son los militares, a secas, o los militares y el proyecto político – económico, instrumentado por mandato de civiles nacionales y extranjeros, es a quien debemos apuntar los cañones. La opción es sencilla, pero el universo de discusiones que se nos abre no es, por cierto, menor.



martes, 15 de marzo de 2016

Un momento con el maestro

Aldo Ferrer. Imagen tomada de La Nación.

 "La agenda liberal tiene un camino muy sencillo, vamos al juzgado de Nueva York, le pedimos disculpas al juez Griesa y le decimos a los buitres que pasen por caja a cobrar. Venimos acá, le damos la llave del Ministerio de Economía y del Banco Central a los que hicieron la política Neoliberal y al día siguientes tenemos montones de plata, pero después terminamos peor que el 2001... ese no es el camino".


Esto me dijo Aldo Ferrer en una entrevista que pude hacerle en mayo del 2015... claridad anticipatoria de los acontecimientos que solo puede tener un maestro de la capacidad intelectual de Ferrer. 

Comparto este audio que no recuerdo si salió en Cuarto Intermedio, pero forma parte del archivo de Radio Universidad CALF.

De paso recomiendo la lectura del libro "Aldo Ferer y sus días" de Marcelo Rougier, en el que se recopilan charlas sobre sus experiencias como economista en la Argentina y el mundo.


Dialogo con Aldo Ferrer.