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domingo, 19 de marzo de 2017

RECUPERAR EL TERRITORIO PERDIDO


Sobre finales de febrero Vladimir Putin realizó una gira de tremenda importancia política por el Asia Central. Durante tres días, el Presidente ruso tuvo una intensa agenda de trabajo en Tayikistán, Kazajistán y Kirguistán. Encuentros diplomáticos, reuniones a puertas cerradas y conferencias con la prensa especializada, fueron algunos de los tópicos comunes en cada país. Eso, y la reiterada referencia a la “estabilidad económica” y “cooperación militar”. La pregunta cae por su propio peso ¿qué busca Rusia en las ex Repúblicas Soviéticas de Asia?


Vladimir Putin y Almazbek Atambayev. República de Kirguistán.

Rusia es un país grande. Extremadamente grande. Al menos en lo territorial. Poblacionalmente es el país más grande de Europa, pero visto desde Asia, es menor que China y la India. En relación a los BRICS, es la economía más rica. Respecto de los Estados Unidos, la segunda potencia nuclear. Tiene bien ganado su lugar en el Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU) y luego de su intervención en Siria, parece haberse convertido en el verdadero garante de la lucha contra el terrorismo. Sin embargo, nada de esto parece suficiente. Ahora busca retomar el “control” de los territorios abandonados.


“Cuando nos referimos a Asía Central hablamos, principalmente, del cordón de naciones que se encuentran entre el Suroeste ruso y el Oeste próximo de China. Kazajistán, Kirguistán, Turkmenistán, Uzbekistán y Tayikistán, además del sufijo que identifica sus procedencias1, comparten mucho entre sí: fueron el corazón de la ruta de la seda, el bastión de defensa sur de la URSS y hoy, uno de los principales reservorios de recursos naturales de Eurasía.”

“Luego de la caída del muro de Berlín, Rusia perdió el control de cuatro zonas de enorme capital geo-estratégico” dice Gabriel Merino, Sociólogo de la Universidad Nacional de la Plata. “Europa del Este, todo lo que va desde Ucrania a los países bálticos, el Ártico, el Cáucaso y Asía Central. Viéndose agredido por la OTAN y Estados Unidos desde la frontera Europea y teniendo la región del Cáucaso siempre inestable, no es de extrañar que Putin quiera empezar a recuperar áreas de influencia.”

En un mundo que reclama cada vez más alimentos, Asia Central produce enormes cantidades de avena, cebada, centeno y girasol. Es también una región de altísimo valor energético, posee notables reservas hidrocarburíferas y grandes centrales hidroeléctricas. Es decir, tiene agua, carbón, petróleo y gas. Todo los que los países en expansión precisan para consolidar su desarrollo. Incluso tienen oro, uranio y cobre. 


Éstos países modernos, devenidos en repúblicas independientes luego de la disolución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) están unidos por una historia y religión común (el islám) que los regionaliza.

De acuerdo a los datos más recientes de la Unión Económica Euroasiática (UEE), una suerte de “mercoURSS” integrado por Rusia, Armenia, Kazajistán, Kirguistán y Bielorrusia, las repúblicas centro-asiáticas aportan en la mesa de intercambio un 14.6% de petróleo, un 16,6% de gas, un 5% de energía hidroeléctrica y un 6% de carbón. En términos sociales, este cordón depende mucho de los ciclos rusos. Año a año, miles de trabajadores de la región viajan al gigante euroasiático en busca de trabajo y remesas. A los ojos históricos son rusos, e integran el sexto de habitantes musulmanes que tuvo la URSS.

“La relación de Rusia con las ex repúblicas soviéticas, es principalmente una relación de orden vertical” dice Ariel Petruccelli, historiador de la Universidad Nacional del Comahue. “Hay una relación heredada desde el Imperio Ruso que parece volver a escena. El proyecto de la Gran Rusia, incluido el escudo hacia el sur es una disputa dormida desde la caída del muro. Pero que en el imaginario social ruso está siempre presente.”

No es de extrañar entonces que la “seguridad” y la “cooperación militar” que Putin planteó con sus pares tayiko, kazajo y kirguís, incluya la presencia y reguardo de las bases militares rusas en la región. Moscú argumenta que el avance de extremistas religiosos (leasé musulmanes sunníes) desde Afganistán y Pakistán, amenazan la seguridad nacional y justifican la presencia de las Fuerzas Armadas en la región. Bajo este argumento, las Repúblicas Centro-Asiáticas han heredado bases militares, algunas de ellas de alta “complejidad” y capacidad operativa, como las de Tayikistán y Kirguistán. Y las han mantenido, no sin resistencias.


En Tayikistán se encuentra la base 201 Rusia que Dusambé consiente como elemento a favor de su inclusión en la UEE. Kirguistán tiene una base militar rusa de 4 componentes (sismologico, áerea, naval y de entrenamiento)

La “estabilidad económica” de Putin, se entiende desde la lógica de la Unión Económica Euroasiática. Su discurso, ante los medios de los países que lo recibieron, estuvo plagado de compromisos de crecimiento, empleo y desarrollo. En países de alta desigualdad, “la generación de puestos de trabajo a partir de los beneficios del intercambio comercial” es visto como una panacea. El presidente ruso tiene ejemplos a la mano: “miren a Bielorrusia y Ucrania”, dice al periodismo en Kirguistán. El primero está en las filas de la UEE y crece. El otro no.

La “cooperación militar”, se vuelve un poco más compleja. Rusia no quiere desaparecer de la zona. Más allá de la presencia de elementos terroristas desde el sur, geopolíticamente, la jugada responde a un reposicionamiento a largo plazo. Moscú busca ampliar su área de influencia y ve en el repliegue de Trump una oportunidad para consolidarlo. Si occidente se “retira” y el recelo para con los chinos se mantiene, no hay otro jugador de peso que pueda ser contendiente en su estrategia.

Todo está por verse. 



1El sufijo “stan” significa “tierra de...”; así Kazajistán es la “tierra de los kazajos”, Kirguistán la “tierra de los kirguises”, etc.

miércoles, 8 de febrero de 2017

Mercosur: ¿Todo concluye al fin?

“El mundo es sólo una palabra para el juego general de estas acciones”
Friedrich Nietzsche

Pocos organismos regionales han tenido la dinámica de cambios y contrasentidos facticos de nuestro Mercosur. Nacido como zona aduanera, propuso objetivos bajo el modelo que supo ser la Unión Europa. El brexit, Trump y la derecha gobernante en la región, parecen haberle dado otro carácter… ¿cambiamos?


La República Bolivariana de Venezuela, de acuerdo a lo previsto en el Tratado de Asunción y el protocolo de Ouro Preto (ambos acuerdos multilaterales de Mercosur) asumió la Presidencia Pro Tempore del bloque, en julio del año pasado, con un contexto político continental harto desfavorable. En principio, el cambio de gobierno en la Argentina le laceró un aliado de peso y con el golpe de estado de Brasil en marcha, la idea expuesta por el presidente Macri en diciembre de 2015, se terminaba de consolidar con el ascenso de Michel Temer, ya en julio de 2016. Mercosur debía cambiar, pero para ello hacía falta separar algunos actores.

Los objetivos de los presidentes de Argentina y Brasil consistían en abonar en la tesis de flagrante violación de los Derechos Humanos en Venezuela, señalar las acciones del oficialismo como restrictivas de libertades y derechos y denunciar que se estaba utilizando la fuerza del estado para someter a la oposición. Todo ello, claro, para propiciar la intervención de la Organización de Estados Américanos (OEA) y justificar un replique sancionatorio en Mercosur.

En ese marco de hostilidades internacionales, Argentina, Brasil y también Paraguay, comenzaron a minar la “gobernanza” regional caraqueña, no sólo desconociendo el ejercicio pleno de la Presidencia Pro Tempore en Mercosur, sino también desconociendo la legalidad de la adhesión de Venezuela al bloque, sugiriendo para ello la revisión de sus estatus como miembro pleno.
La argucia, no carecía de fundamentos, todos los cancilleres sostenían que Caracas no había adecuado su ordenamiento a la normativa del bloque, cuestión que el mismo Presidente Nicolás Maduro reconoció en diciembre pasado (restaba adecuar y notificar el 5% del total de la normativa en cuestión). No obstante, los artificiales de la Triple Alianza no mencionaron (y tampoco sugirieron) la ausencia de “legislación regional” para sancionar a un país en esas condiciones.

Poco importó si hubo observaciones de otros países de la región. Continuando con el proceso, y en un hecho de dimensiones diplomáticas nunca vistas Venezuela fue expulsada del Bloque regional a tan sólo 28 días de finalizar el ejercicio de la Presidencia Pro Tempore. Pese al escándalo, hubo clausura de puertas de acceso a la XI Reunión Extraordinaria del Consejo del Mercado Común del Sur, golpes a la Canciller bolivariana Delcy Rodríguez, entre tantas otras acciones, la suerte corría del lado de los “aliados”: sacando del juego a Venezuela, se podía apuntalar un proceso de integración, dando la espalda al continente.

De acuerdo a la opinión de la politóloga argentina Mariana Vazquez, ex integrante de la oficina de Enlace de Movimientos Sociales de Mercosur, la maniobra de los conjurados tiene al menos dos motivos centrales. “En principio, excluir el potencial veto de Venezuela ante un cambio en la estrategia de integración, porque hace tiempo ya existe consenso entre los países del Mercosur a reorientar el bloque en un sentido de liberalización comercial, proceso al menos en lo económico, acompañado también por Uruguay. ” El segundo motivo, señala Vazquez, “es que hay una alineación con Estados Unidos de América, con el objetivo de aislar a Venezuela, no sólo en la región sino también a nivel global. Es decir, estamos ante gobiernos que han decidido imponer un proyecto económico al Mercosur y a la región, que es liberalizador, flexibilizador, llevándose puesto el Estado de Derecho. Esto en la región no es menor y en la historia de la región más aún.” 

Michel Temer y Mauricio Macri en la reunión del lunes 6 en Brasil.


LA SITUACIÓN INTERNA

A grandes rasgos se podría señalar que el avance de la oposición venezolana sobre el oficialismo del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) se intensificó, exitosamente, luego de la muerte de Hugo Chavez. Tal vez la ausencia de un reemplazo de su calibre, el propio desgaste de los oficialismos en ejercicio de gobierno y la caída del precio del barril de petroleo en el mercado internacional, puedan ser elementos que complementen una tesis tan amplia.

Más allá de las causas del orden actual de las cosas, la Mesa de Unidad Democrática (MUD), una suerte de instancia pluripartita de anti-chavistas, ha puesto en escena con sus mayorías parlamentarias transitorias una serie de dispositivos “institucionales” destinados a desconocer la legitimidad del gobierno de Nicolás Maduro. A la distancia, difícil es saber si estás acciones están coordinados como complemento, o como agente catalizador, de lo que hasta ahora ha sido su principal punto de acuerdo: solicitar la revocatoria del mandato del presidente.

El tema no es tan fácil. La Constitución Bolivariana de Venezuela, distinta en su concepción de lo popular, difiere en mucho a lo que hemos visto nosotros como experiencia liberal de ordenamiento del poder público. Allí, el poder popular es soberano, y aunque las oposiciones tengan facultades sancionatorias ante incumplimientos, excesos y otras violaciones del orden político, es la ciudadanía a través del voto popular, la que define si un funcionario (en este caso el mismísimo Maduro) continúa o no en su cargo. Por eso, no existe el “juicio político” de resolución parlamentaria, al que nosotros estamos tan habituados. Y tal vez por ello también, ante el fracaso de las acciones previstas, la oposición ha visto diluir sus esfuerzos con el paso del tiempo.

En la actualidad, el dialogo entre oficialismo y oposición se encuentra suspendido, la vía revocatoria demorada y la MUD francamente debilitada en sus aspiraciones y liderazgos. Ahora bien ¿cómo impacta el proceso del Mercosur y la actitud de los países de la región contra Venezuela en la política interna del país? La dirigenta bolivariana Dubraska Pérez Yaguaramay plantea que las urgencias sociales, han puesto la mira sobre emergentes de mayor impacto interno. “Aquí nuestro problema es el tema de la alimentación -señala Dubraska-. Los CLAP (Cómites Locales de Abastecimiento y Producción) no dan a basto para atender la demanda de las comunidades más alejadas de los centros urbanos, allí la gente es victima del mercado negro, hasta tanto podamos llegar con la bolsa de alimentos”.

Desde hace años, producto de situaciones que exceden la crónica propuesta, Venezuela es victima de una “guerra económica” furiosa. Las consecuencias se asimilan al desabastecimiento en época de Allende en Chile y a los bloqueos en la comercialización de productos que vivió nuestro país cuando el incidente de la Resolución 125. Pese a los esfuerzos gubernamentales, existen aún falencias en materia de producción (se importa el 80% de lo que se consume) y las tareas solo atienden la faceta distributiva del problema. Es decir, se prioriza llegar con los alimentos más que a producirlos.

No obstante ello, Dubraska enfatiza que “la crisis la tiene la MUD, entre [Enrique] Capriles, [Jesús] Chuo Torrealba y [Henry] Ramos Allup son mayoría en la Asamblea Nacional y no logran ponerse de acuerdo en asuntos que vayan en beneficio del país. Aún así el gobierno insiste en el dialogo y sigue llamando a conciliar intereses en favor de Venezuela, en este proceso que vivimos, nos ha quedado claro a todos los venezolanos, la cara antidemocrática de la oposición al proyecto de Chavez”.

LA SUERTE ESTÁ ECHADA

De acuerdo a lo que comunicó el presidente de Mauricio Macri durante la visita que hiciera hace unos días a la República Federativa del Brasil, en el actual proceso de Mercosur se encara “el fortalecimiento interno del bloque y su relación con el mundo, empezando con la negociación con la Unión Europea (UE)”. Señaló también nuestro Presidente que “hay varios países interesados en ampliar la relación con nosotros, como la Alianza con el Pacifico (sic) y México, que ante el cambio de escenario, va a mirar al sur con mayor decisión”. El diagnostico pareciera ser el mismo: necesidad de integración, fortalecimiento de los vínculos regionales y oportunidad para el crecimiento. Las respuestas, lamentablemente son en sentido contrario a la historia reciente.

Este 9 de febrero está previsto se trate en Montevideo, Uruguay, el recurso de queja que ha presentado formalmente la República Bolivariana de Venezuela en lo atinente a la exclusión ilegal y arbitraria del bloque regional. Tal vez, el resultado de la contienda pase a formar parte de la anécdota periodística, tal vez ni tenga cobertura, si uno lo compara con el tratamiento que tuvo la fase “comunicacional” del este proceso de exclusión.

Más allá de las posiciones personales y las perspectivas en la disputa de los sentidos, uno podría preguntarse si en este contexto el proyecto de integración debe caminar en la dirección propuesta por la Triple Alianza. No es para despreciar, que tanto Venezuela como Ecuador (en tanto aliado regional) en este momento están al frente de dos organismos de integración de carácter global. El “Movimiento de los Países no Alineados” y el “G77 + China”, respectivamente. Incluso, se podría evaluar si en el “repliegue” estratégico de dos potencias centrales como son EE.UU y Reino Unido de los ámbitos más plurales, no es un momento para apostar a la multilateralidad y la heterodoxia económica, más que a los raídos acuerdos de libre comercio y dependencia.

En ese sentido, la exclusión de Venezuela del Mercosur, el apuntalamiento de los gobiernos de mismo cuño (en la actualidad hacía la derecha) y la apuesta a segmentos de integración hacia el norte, parecen ser elementos que, lejos de estar aislados, forman parte de un definido programa de restauración del orden pre-existente a los gobiernos progresistas de América Latina y el Caribe.

Otro cambio de orientación, en este caso, con “novedades” a contrasentido de los tiempos que corren.

viernes, 18 de marzo de 2016

UN CUENTO CHINO



Xi Jinping y Cristina Fernández de Kircher.


La  noticia del hundimiento del Buque de Pesca de bandera china Lu Yan Yuan Yu y el posterior rescate de su tripulación en Zona Económica Exclusiva (ZEE) Argentina ha actualizado el debate que nos une al gigante asiático. 
Si bien el Buque estaba pescando ilegalmente en el mar adyacente a la localidad de Puerto Madryn, el accionar de las fuerzas de seguridad naval no deja de sorprender. “Se efectuaron reiteradas llamadas por radiofrecuencia y se realizaron señales sonoras y visuales para hacer contacto con el mismo. Sin embargo, el buque apagó sus luces de pesca e inició la huida en navegación hacia aguas internacionales, sin responder a los permanentes llamados por distintas frecuencias del servicio móvil marítimo" dice el comunicado del Ministerio de Seguridad explicando el porqué del incidente.
Se expone también desde el Ministerio que "en distintas oportunidades, el buque infractor realizó maniobras tendientes a colisionar al guardacostas de la Prefectura poniendo en riesgo no sólo la vida de la tripulación del pesquero, sino también la del personal de la institución, por lo que se ordenó disparar a distintos sectores del buque logrando ocasionar averías al mismo". Y que en razón de esto, la Prefectura habría procedido en resguardo de la tripulación y la normativa marítima vigente[1].
Más allá de lo expuesto, insistimos, vuelve a escena el marco de las relaciones bilaterales con la República Popular China, algunos osados analistas, incluso, han deslizado que este incidente tiene estricta relación con la discutida “Base de Observación China” radicada en el paraje Quintuco, en la provincia de Neuquén.

HAGAMOS UN POCO DE HISTORIA.
  Cuando en agosto en 2012 la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) informaba la concreción de acuerdos bilaterales con su "homologa" Agencia de Lanzamiento y Control de Satélites de China (CLTC), muy pocos prestaron atención a la dimensión del dato. Tal vez por dos razones, una, que la noticia fue difundida en el marco de otros acuerdos con el gigante asiático y otra, que muchos de los elementos que delinearon la implementación del plan de trabajo, fueron tardíamente difundidos por las partes implicadas. 
Los primeros pasos fueron dados por el Ministro Félix Menicocci, a la sazón Secretario General de la CONAE (por aquel entonces) y el Ing. Rodolfo Laffitte, quien se reportó como Secretario de Asuntos Públicos de la Provincia de Neuquén[2]. De ochenta oferentes y posiciones diversas para la observación ofrecidos por nuestro país, la localización neuquina brindó suficientes resguardos técnicos y políticos para que el acuerdo avanzara. Esta cuestión, no menor, permitió que la República Popular China instalara en nuestro territorio el ambicioso proyecto de Exploración Espacial "Chang-E".
En diciembre de 2012, se fueron dando pasos más específicos para la instrumentación de los acuerdos. Finalizando el año, se firmó el convenio de cooperación entre CONAE, CLTC y Gobierno de la Provincia de Neuquén que permitió que la Estación Espacial tuviera un resguardo territorial, administrativo y de seguridad harto llamativo.
Entre otras cosas, el Gobierno de Neuquén puso a disposición de CONAE 200 hectáreas, en comodato por 50 años, para que se instale la Estación Satelital del proyecto con CLTC. Esto, sujeto a que se garantice que estudiantes, profesionales y docentes neuquinos puedan acceder al conocimiento astronómico, telecomunicacional y científico que pudiera surgir de la exploración. Por su lado, la CLTC  resguardaría todo lo vinculado a la construcción de la Estación y la operación de la Red de Comunicaciones en el Espacio Lejano y la CONAE, el rol de articulación entre China, Argentina y sus provincias, entre otras cosas, para el uso del 10% del tiempo de operación habilitado (en el convenio) a favor de nuestro país. 
Más tarde, ya en 2014 el Gobierno de la provincia de Neuquén, por decreto 2.336/14, eximiría de impuestos al proyecto Chino en todo lo atinente a contratos de personal, obras y servicios. En el mismo año, pero en abril, se firmaría otro acuerdo más específico, en materia de construcción, establecimiento y operación de la Estación Espacial. Con vigencia por 50 años, este último instrumento también garantiza cuestiones formales vinculadas a la migración de personal chino, con garantías de contratación de acuerdo a la legislación de Pekín y la contratación de personal argentino de acuerdo a los convenios y leyes nacionales.

EN LA ACTUALIDAD
Luego de muchos convenios y actuaciones diplomáticas, el Senado de la Nación avaló el acuerdo y China comenzó la construcción de la Estación, no sin inconvenientes políticos y gremiales[3].
De acuerdo a lo que se ha relevado a la fecha, y lo difundido en medios locales, la República Popular China en aras de ampliar su investigación del espacio cercano y profundo, ha comenzado a operar la Estación de Observación Espacial en el Cono Sur de América Latina.

Son muchos los sectores que respecto de esto han opinado. Raúl Dobrusin, ex candidato a gobernador por el Frente Popular de Neuquén y ex Diputado en la Legislatura de la Provincia de Neuquén (2011-2015), ha  comentado a este cronista que la instalación de la Estación “es un error estratégico cometido por nuestro país en un mundo que sostiene una guerra silenciosa. Argentina no tiene  margen de decisión en este contexto geopolítico. Incluso más, cuando la `base china´ quedó firme, el Reino Unido reforzó su presencia militar en el Cono Sur”. 
Por otro lado, la ex diputada de la Coalición Cívica – Ari en la Legislatura de la Provincia de Neuquén (2011-2015), Beatriz Kreitman, comentó que “la instalación de la `base china´ es inconveniente, una entrega rotunda de soberanía, los ciudadanos argentinos no pueden acceder al predio de la base libremente”. En el mismo sentido, Kreitman manifestó que “los responsables de la entrega de soberanía son el gobierno Nacional de Cristina Fernández de Kirchner y el de la provincia de Neuquén, ya que ambos han participado del proceso de entrega de nuestro territorio y, en el caso del gobierno neuquino, en el despojo de las tierras a pobladores para ser entregadas al proyecto”.

LAS VINCULACIONES
Volviendo al lugar por donde empezamos, consultados los ex diputados, en el sentido de la vinculación posible entre la Estación Espacial China y el hundimiento del Buque “Lu Yan Yuan Yu”, ninguno de los dos aventuró posición. Eso sí, ambos marcaron que la instalación de la Estación Espacial, “es una concisión de carácter político y geopolítico de la ex presidenta a la República Popular China”. La ex-diputada Kreitman manifestó que “así como el Gobierno del Presidente Macri nos quiere sumir en una posición hacia el Norte, Cristina hizo todo lo posible para alinearse con los rusos y los chinos”. De igual manera, Dobrusín concluyó que “el acuerdo deja en una posición muy delicada a la Argentina, en esta guerra silenciosa que las potencias disputan fuera de sus territorios, no tenemos siquiera poder de revocatoria del convenio”.
Otro tema es el uso de los datos relevados por la Estación Espacial. La CLTC dependiendo del Departamento General de Armamentos del Ejército Chino, no da garantías de que el uso de carácter científico excluya destinos militares de información y/u operación. No obstante esto, en lo que respecta a la Estación Espacial, consultados los actores políticos que han asistido a sus instalaciones ninguno pudo revistar presencia militar china evidente. 
El Convenio suscrito entre CONAE-CLTC-Gobierno de Neuquén establece en el artículo 8 que “Las partes mantendrán la confidencialidad en relación a terceros, respecto a la tecnología, actividades y programas de seguimiento, control y adquisición de datos, así como de toda información del equipamiento relacionado con sus actividad en el sitio  CONAE-CLTC-Neuquén”. El mismo artículo establece que los criterios y contenidos a difundir serán acordados entre las partes. Algo que deja demasiado margen para la especulación y elaboración de teorías de carácter conspirativo. 
Leída en clave de concesión geopolítica, la Estación Espacial de Observación China instalada en el paraje Quintuco, a 60km aproximadamente de la localidad de Las Lajas en la provincia de Neuquén, forma parte de un proyecto de integración nacional en un concierto multipolar de naciones. 
Cuanto de lo que ha llegado al país en materia de inversión energética-hidroenergetica, fortalecimiento de reservas del BCRA y ampliación de la red ferroviaria depende de esto, es muy difícil de saber. Hay cuestiones que son de cocina muy pequeña y no todos los comensales gozan del privilegio de la invitación.
Eso sí. Geopolíticamente también se ha concedido en Mendoza un acuerdo de las mismas características a la Agencia Espacial Europea (ESA)[4]… Pero el cuento es con los chinos, porque en todo caso, para el sentido común medio argentino, nosotros descendimos de los barcos.



[2]                      El ing. Laffitte, además es primo del ex-gobernador Jorge Sapag. Actualmente continúa como funcionario.
[3]                      http://www.iprofesional.com/notas/214445-Aumenta-el-conflicto-sindical-en-la-base-espacial-china-que-se-construye-en-Neuqun
[4] http://www.esa.int/Our_Activities/Operations/Estrack/Malarguee_-_DSA_3