viernes, 14 de julio de 2017

ACERCA DE LAS INTERNAS PARTIDARIAS

El voto independiente se ha expresado en las últimas internas realizadas en la ciudad con un peso especifico digno de atención: crece a la vez que supera al de los afiliados militantes ¿se trata de lo mismo? ¿a qué responde esta participación? ¿por qué la ciudadanía “de a pie” se moviliza a votar en espacios que formalmente no integra? 
 
 

Un partido político que decide convocar a internas para elegir candidatos puede hacerlo por varias razones, entre ellas: la necesidad de mostrar vida institucional, la sustanciación de un mecanismo democrático para la designación de sus propios referentes e incluso, la promoción y el fogueo de dirigentes que luego deberán hacer carne los principios del espacio que representan, pero en un contexto más amplio. En ese sentido, “la interna”, tanto en lo verbal como en su sentido más político, responde a variables establecidas para “dentro” de los espacios partidarios.

Las últimas dos internas realizadas en la ciudad de Neuquén fueron las del Movimiento Popular Neuquino (MPN) y Frente Para la Victoria – Unidad Ciudadana (FPV-UC). La primera, realizada el 25 de junio pasado, tuvo como ganadora a la lista Azul y llevará como candidatos a concejales al Ministro de Energía, Alejandro Nicola y a la Subsecretaria de Defensa Civil y Protección Ciudadana, Vanina Merlo. Siendo ambos funcionarios del Ejecutivo provincial y teniendo mayor proyección social - mediática que el resto de los candidatos, no tuvieron problema para superar la interna: ganaron con el 71,17% de los votos.

La del Frente para la Victoria tuvo un mayor grado de competencia. Siendo herederos de la interna nacional no resuelta, la pelea estuvo centrada en dos candidatos. Por un lado, GastónUngar de la lista 10 (un parrillista hecho y derecho) y por el otro, MarceloZuñiga, dirigente del “Movimiento Evita” (que tuvo que hacer malabares para evitar ser arrastrado por la pelea CFK-Randazzo). El resultado, aunque estrecho, fue definitivo: ganó la Lista 17 y el FPV-UC llevará a Zuñiga junto con Nora Díaz como candidatos al concejo.

En términos de participación, ninguna de las dos internas tuvo una afluencia digna de ser mostrada. El MPN, con “aparato” y todo, congregó 22.914 voluntades, mientras que el FPV-UC, sin paraguas nacional a favor, tan sólo 3.560. 

Gráfico con distinción de votantes en internas de MPN y FPV-UC.

El dato tal vez más interesante, es que ambas internas registraron una importante participación de independientes. En términos porcentuales: 53% en el partido provincial y 65,5% en el espacio “K”. Pese a toda la movilización que hubo para la confección de las listas y la recolección de firmas para avalarlas, votaron más independientes que afiliados de los partidos políticos convocantes a las internas ¿apatía? Difícil saberlo.

Habiendo consultado varias fuentes del MPN, aunque con distinto carácter y sentido, todas convergen en dos elementos que explican la participación de independientes en su interna. En principio, la centralidad política del partido provincial de gobierno: muchos optan por votar en la interna, porque entienden que de allí saldrá “la fija” para las generales. No obstante, hay otros indicios más “mecánicos”: la cantidad de contratados en el ámbito provincial, muchos de los cuales son “invitados” a participar, para suplir la ausencia de afiliados y dar una impronta más amplia a la interna, es decir: generalizar su mensaje electoral.

En el FPV-UC la cosa se presenta distinta. La construcción del populismo a lo “K”, generó una centralidad de mando que permitió sostener un espacio más amplio que el peronismo. Lo que sumado a la debacle de la partidocracia post 2001, amalgamó un cuerpo político “nacional y popular” en torno a liderazgos y no dentro de una fuerza política en particular. En el plano local, eso puede explicar la presencia de independientes en una interna marginal al poder, sin representación en el Deliberante. En efecto, la identificación con Cristina, su retorno a la competencia electoral y el enfrentamiento con el macrismo (desde un espacio que pretende reestructurarse), pueden haber sido el combustible que motivó la presencia de un 60% de los concurrentes en las urnas del FPV-UC.

Así y todo, la participación de los independientes puede tener también una explicación estadística.

De los 488.354 electores/as registrados en el distrito, 316.283 son independientes. O lo que es lo mismo, un 64,76% de los ciudadanos que residen en nuestra provincia, no está afiliado a ningún partido político. En la ciudad, el número decrece, pero sigue siendo importante. Sobre 202.529 electores, 129.316 no concurren afiliación partidaria, lo que da algo así como un 63,85%.

Otro dato que las fuerzas políticas no deben despreciar es el componente de genero del padrón electoral neuquino. Provincialmente hay más hombres que mujeres (50,35% contra 49,65%), pero en la ciudad el esquema se invierte (51% contra 49% aproximadamente). 
 
Gráfico de empadronados provinciales. División entre afiliados/independientes

Las propuestas programáticas, si todavía existen, deberán sopesar muy bien sus prioridades y balancear “con guante de seda” los elementos endógenos y exógenos. Si hablan sólo para los “propios”, pueden caer en el suplicio del aislamiento. Si lo hacen para los de afuera, pueden quedarse sin base propia. El elector, aunque afiliado, es volátil si no se siente contenido.

En otro sentido, si se prioriza una agenda propiamente masculina, se deja sin representación a la mitad de la provincia, mientras que en la capital, “femenizar” la campaña puede ser un componente que capitalice las diversas expresiones de la agenda de mujeres y los sectores progresistas masculinos que la acompañan. Máxime, si se tiene presente el alto nivel de politización neuquino.

El resultado del informe, puede verse modificado en el cruce de números con el Juzgado Electoral de provincia. La base estadística, está calculada sólo con los números de la Justicia Federal. A buen castellano, esto indica que los partidos locales, que no llegan a ser de distrito, pueden tener en sus filas sino muchos, al menos alguno de los independientes provinciales. No obstante, desde la Justicia Electoral Provincial alertan sobre la eventual caducidad de personería de los dos partidos con mayor registro de afiliados.

A la cuenta, el dato sigue siendo sostenible. El voto independiente, aunque heterogéneo en su identidad y diverso en su procedencia social, es un factor fuertemente gravitante en el panorama político electoral de 2017.
 
 
Jorge Luis Alvarez

viernes, 30 de junio de 2017

“VOLVEMOS MIRANDO EL 2019 CON JORGE SOBISCH COMO LÍDER Y CONDUCTOR”

Hace poco más de un mes, se comenzó a difundir un video en el que se muestra a Jorge Sobisch en pose de eventual candidato. Con imágenes que van mostrando la trayectoria del ex gobernador, y con una música excesivamente “épica”, se destaca como mensaje la perdida de la independencia, pero también la necesidad de recuperarla. La conclusión, aunque tácita, es evidente: sólo Sobisch puede hacerlo.

 

Oscar "Cacho" Gutiérrez, diputado mandato cumplido y ex Ministro. Foto: gentileza.

Oscar “Cacho” Gutiérrez, es uno de los hombres fuertes de Neuquén. Los cargos que ostentó, lo pusieron en un plano de exposición inimaginado y por demás contrastante con los de aquel joven puesto por su padre al servicio de la provincia y del “Movimiento Popular Neuquino”. En lo personal, se siente deudor de Elías, políticamente se reivindica leal a Sobisch.

Gutiérrez parece poco acostumbrado a estar fuera del poder. Sus ademanes, su forma de hablar, la evidente ascendencia sobre los miembros de su familia, lo muestran como un hombre al que le gusta ordenar el escenario de los que lo rodean. Como cuando era Ministro o como en los momentos en los que dirigía (y también ordenaba) los diputados provinciales que le respondían. Si bien los años lo han desgastado, todavía muestra una sorprendente vitalidad política. Sabe lo que pasa dentro del gobierno, en qué situación están los militantes del "Movimiento" y propone, con énfasis sostenido, alternativas ante lo que considera una “crisis de identidad”.

- ¿Vuelve el espacio “Blanco” más allá de la figura de Sobisch o vuelve con él?


- El espacio no se fue nunca, empecemos por ahí. Siempre estuvimos, aunque con una diferencia, cuando nos tocó ser oposición lo hemos hecho con mucha responsabilidad ‘¿qué quiere decir esto?’ que nosotros cumplimos al pie de la letra el mandato que dice que cuando se pierde se acompaña. Cuestión que hemos sostenido incluso con Don Felipe Sapag que ha sido nuestro más fuerte adversario.

Tenés que pensar que nosotros surgimos dentro del partido como un espacio que, en el advenimiento de la democracia, se planteaba una renovación sin renegar del pasado ni de nuestros orígenes. En ese momento, allá por el 85’, se planteaba que el MPN tenía que ser un partido “monolítico”. Nosotros decíamos que teníamos que ser un partido democrático, en el que se expresaran las distintas formas de pensar y hacer las cosas.

Fijate vos como hemos caído, hoy mi partido tiene en el gobierno jóvenes que creen que todo es llegar al poder, están ahí tienen el poder, pero no saben para que lo tienen. Pero a mi eso no me llena ver un gobierno lleno de jóvenes, sino tener gente que le solucione los problemas a la gente todos los días. Y que ésta provincia que contuvo a tantos como “una provincia digna de ser vivida”, vuelva a serlo en esa dimensión.


Hoy se han perdido los valores, la identificación partidaria. Incluso la soberanía política que fue entregada por Jorge Sapag al Kirchnerismo y este pibe que está ahora también entrega: nos han sometido a los intereses de los partidos de orden nacional.
 
Felipe Sapag, el adversario líder del MPN y adversario histórico del espacio "Blanco".
- Por la descripción que hace da la impresión que el espacio “Blanco” busca interpelar las bases de la militancia y recuperar lo que usted a indicado como “banderas” e “identidad”…

- Mirá como se milita hoy en el MPN, si no tenés un cargo en el Estado si no estás rentado no ves a nadie en la calle. Y si salen, lo hacen obligados y al que no está de acuerdo lo dejan sin funciones y así andan después deambulando por los pasillos de los organismos públicos.
El tema acá es que una cosa es ser “joven viejo” y otra muy distinta es ser una “viejo joven”. “Viejo joven” significa que los años no han pasado en vano, que has aprendido de la experiencia, que has incorporado la sabiduría de saber escuchar, de tener la palabra justa, de no atropellar, pero tampoco de dejarse pasar por arriba. Nosotros somos eso, con nuevas ideas, basadas en nuestra historia, en el presente que nos está mirando, pero también pensando en el futuro. Por eso nosotros decimos “innovación de ideas” y no “recambio generacional”.


- ¿Qué es entonces ser un “joven viejo”?

- “Joven viejo” es el que llega porque tiene que ocupar un espacio, por lo del cupo, sin que se le caiga una idea. Es el que llega sin militar, sin ninguna experiencia de vida. Es de esos que prefiere perder el tiempo en las redes sociales antes que caminar la provincia viendo cuales son las necesidades de la gente. Es gente sin ideología, vaciada de contenido. Que no tiene pasado ni sentido de pertenencia al MPN…


- ¿Qué implica “innovar” cuando hubo practicas como la de la entrega de tierras a los amigos en El Chañar o lo que fue el manejo de la Justicia con los designados en el Tribunal?

- Eso no es así de ninguna manera… Dicen que nosotros manejamos la Justicia! dame el nombre de algún político que durante los 8 años de gobierno de Jorge Sapag haya pasado por todos los estrados judiciales como lo ha hecho Sobisch.




Los gremios y movimientos sociales fueron el espacio de confrontación por excelencia durante el gobierno de Jorge Omar Sobisch.


- Definitivamente no hay otro que lo haya hecho. Insisto con lo de la innovación, su espacio se caracterizó por sostener altos niveles de conflictividad, sobre todo con los gremios ¿hay un repensar la práctica de la confrontación desde la lista “Blanca”?

- Mira, si los gremios se creen que son los dueños del Estado habrá confrontación. Ahora… si los gremios se dedican a representar los intereses de los trabajadores, es otra cosa ¿está claro? Acá hay que cambiar el concepto.

Hoy sigue entrando gente al Estado y nadie dice nada, porque esos que entran al Estado después van y se afilian a ATE. Es un juego que le conviene a las dos partes. A uno porque puede cumplir con los compromisos de campaña y al otro porque ingresa dinero a las arcas del gremio con la cuota sindical. Esto alguien tiene que enfrentarlo y también salir a decirlo.

Nosotros lo venimos diciendo hace rato, los gremios están para discutir las condiciones laborales, no para discutir políticas de Estado. Hoy el orden está subvertido: Quintriqueo tiene más poder que el propio Gobernador de la provincia.


- El punto que uno puede señalar como el más álgido en los episodios de confrontación entre los gremios del Estado y el espacio “Blanco” en el gobierno fue en 2007 y eso terminó con la muerte de Carlos Fuentealba en Arroyito ¿existe algún debate dentro de su espacio respecto de eso?

- Claro que si. Pero además debe haberlo en la sociedad. Sobisch pasó por el Fuentealba I y II y salió sobreseído. Se habla de la responsabilidad de él y yo pregunto ¿Guagliardo no tiene responsabilidad? ¿quién llevo a Fuentealba a Arroyito?…

- Una asamblea del gremio, hubo un proceso de discusión interno en ATEN para eso…

 
- Si, pero el gremio está representado por alguien, como el Estado está representado por alguien que es el gobernador. Él dijo “políticamente yo soy el responsable” ¿o acaso vos no te acordás de eso?

Además el gremio no debatió nada en la asamblea, dijeron vamos a cortar la ruta porque viene la semana santa y jodemos a los comerciantes y al turismo de allá haciendo eso. Yo te puedo asegurar que algunos personajes del gremio estaban buscando un muerto porque era la manera de acortar la carrera política de Jorge Sobisch.

- ¿El retorno del espacio “Blanco” tiene una lógica de corto o de mediano plazo?

- Nuestra pelea es para la interna del 2019. Si en el medio hay elecciones para autoridades del partido evaluaremos qué hacer… Lo que estamos buscando es poner a consideración de la gente la conducción de Jorge Sobisch. Que a diferencia de lo que muchos creen es líder y conductor.

En ese sentido, yo creo que el MPN en su vida volverá a tener dos figuras de liderazgo y conducción como han sido Felipe Sapag y Jorge Sobisch.



Hasta 2007, Jorge Sobisch y Mauricio Macri fueron "compañeros" de ruta contra el Kirchnerismo.

La entrevista finaliza con un un agradecimiento en clave de advertencia. El entrevistado ve que el cúmulo de acompañantes que abundó cuando eran poder, hoy está desaparecido. En lo político eso se traduce con la “fuga” de muchos de los funcionarios y dirigentes cercanos a Sobisch. Algunos incluso aduciendo el “caso Fuentealba” como un límite imposible de superar.

En lo mediático, la evidencia de abandono es la carencia de espacios que acepten entrevistarlos o publicar sus posiciones. Gutiérrez admite que en la provincia los medios funcionan con pauta del Estado. Un grifo abierto no solo garantiza “simpatía”, también el condicionamiento de los contenidos. Ahí entraría Sobisch como una suerte de víctima “caída en desgracia”. No obstante, el entrevistado confiesa que la vuelta les dará revancha.

El cronista se posiciona en otro lugar. Advierte que tiene interés en tomar la vuelta del espacio “Blanco” desde la más cruda observación fenomenológica. Confiesa que hay un contexto propicio para que el retorno sea efectivo: la legitimación nacional del discurso de derecha. Incluso, en ese sentido podría decirse que el sobischismo es un “legitimante-legitimado”.

Hace unos días, el actual Presidente de la Nación se refirió al Abogado Héctor Recalde como el líder de una mafia que instrumenta juicios laborales para timar trabajadores. El viejo reclamo “blanco” contra la industria local del juicio se veía así proyectado a un plano nacional distinto. Por algo, hasta 2007, Sobisch y Macri se plantearon un escenario común de disputa contra el Kirchnerismo.

Incluso en el plano internacional existe evidencia del auge en el crecimiento de los agrupamientos de derecha y extrema derecha. Los “Blancos” sin ser extremos, representan un modelo de populismo que expresa, parroquianamente, lo que Marine Le Pen y Donald Trump a los públicos franceses y norteamericanos: salida de la crisis con programas conservadores. El cronista también advierte, que el crecimiento de los espacios que espejan al “sobischismo” han tenido un aliado incondicional: la subestimación del adversario.