viernes, 30 de junio de 2017

“VOLVEMOS MIRANDO EL 2019 CON JORGE SOBISCH COMO LÍDER Y CONDUCTOR”

Hace poco más de un mes, se comenzó a difundir un video en el que se muestra a Jorge Sobisch en pose de eventual candidato. Con imágenes que van mostrando la trayectoria del ex gobernador, y con una música excesivamente “épica”, se destaca como mensaje la perdida de la independencia, pero también la necesidad de recuperarla. La conclusión, aunque tácita, es evidente: sólo Sobisch puede hacerlo.

 

Oscar "Cacho" Gutiérrez, diputado mandato cumplido y ex Ministro. Foto: gentileza.

Oscar “Cacho” Gutiérrez, es uno de los hombres fuertes de Neuquén. Los cargos que ostentó, lo pusieron en un plano de exposición inimaginado y por demás contrastante con los de aquel joven puesto por su padre al servicio de la provincia y del “Movimiento Popular Neuquino”. En lo personal, se siente deudor de Elías, políticamente se reivindica leal a Sobisch.

Gutiérrez parece poco acostumbrado a estar fuera del poder. Sus ademanes, su forma de hablar, la evidente ascendencia sobre los miembros de su familia, lo muestran como un hombre al que le gusta ordenar el escenario de los que lo rodean. Como cuando era Ministro o como en los momentos en los que dirigía (y también ordenaba) los diputados provinciales que le respondían. Si bien los años lo han desgastado, todavía muestra una sorprendente vitalidad política. Sabe lo que pasa dentro del gobierno, en qué situación están los militantes del "Movimiento" y propone, con énfasis sostenido, alternativas ante lo que considera una “crisis de identidad”.

- ¿Vuelve el espacio “Blanco” más allá de la figura de Sobisch o vuelve con él?


- El espacio no se fue nunca, empecemos por ahí. Siempre estuvimos, aunque con una diferencia, cuando nos tocó ser oposición lo hemos hecho con mucha responsabilidad ‘¿qué quiere decir esto?’ que nosotros cumplimos al pie de la letra el mandato que dice que cuando se pierde se acompaña. Cuestión que hemos sostenido incluso con Don Felipe Sapag que ha sido nuestro más fuerte adversario.

Tenés que pensar que nosotros surgimos dentro del partido como un espacio que, en el advenimiento de la democracia, se planteaba una renovación sin renegar del pasado ni de nuestros orígenes. En ese momento, allá por el 85’, se planteaba que el MPN tenía que ser un partido “monolítico”. Nosotros decíamos que teníamos que ser un partido democrático, en el que se expresaran las distintas formas de pensar y hacer las cosas.

Fijate vos como hemos caído, hoy mi partido tiene en el gobierno jóvenes que creen que todo es llegar al poder, están ahí tienen el poder, pero no saben para que lo tienen. Pero a mi eso no me llena ver un gobierno lleno de jóvenes, sino tener gente que le solucione los problemas a la gente todos los días. Y que ésta provincia que contuvo a tantos como “una provincia digna de ser vivida”, vuelva a serlo en esa dimensión.


Hoy se han perdido los valores, la identificación partidaria. Incluso la soberanía política que fue entregada por Jorge Sapag al Kirchnerismo y este pibe que está ahora también entrega: nos han sometido a los intereses de los partidos de orden nacional.
 
Felipe Sapag, el adversario líder del MPN y adversario histórico del espacio "Blanco".
- Por la descripción que hace da la impresión que el espacio “Blanco” busca interpelar las bases de la militancia y recuperar lo que usted a indicado como “banderas” e “identidad”…

- Mirá como se milita hoy en el MPN, si no tenés un cargo en el Estado si no estás rentado no ves a nadie en la calle. Y si salen, lo hacen obligados y al que no está de acuerdo lo dejan sin funciones y así andan después deambulando por los pasillos de los organismos públicos.
El tema acá es que una cosa es ser “joven viejo” y otra muy distinta es ser una “viejo joven”. “Viejo joven” significa que los años no han pasado en vano, que has aprendido de la experiencia, que has incorporado la sabiduría de saber escuchar, de tener la palabra justa, de no atropellar, pero tampoco de dejarse pasar por arriba. Nosotros somos eso, con nuevas ideas, basadas en nuestra historia, en el presente que nos está mirando, pero también pensando en el futuro. Por eso nosotros decimos “innovación de ideas” y no “recambio generacional”.


- ¿Qué es entonces ser un “joven viejo”?

- “Joven viejo” es el que llega porque tiene que ocupar un espacio, por lo del cupo, sin que se le caiga una idea. Es el que llega sin militar, sin ninguna experiencia de vida. Es de esos que prefiere perder el tiempo en las redes sociales antes que caminar la provincia viendo cuales son las necesidades de la gente. Es gente sin ideología, vaciada de contenido. Que no tiene pasado ni sentido de pertenencia al MPN…


- ¿Qué implica “innovar” cuando hubo practicas como la de la entrega de tierras a los amigos en El Chañar o lo que fue el manejo de la Justicia con los designados en el Tribunal?

- Eso no es así de ninguna manera… Dicen que nosotros manejamos la Justicia! dame el nombre de algún político que durante los 8 años de gobierno de Jorge Sapag haya pasado por todos los estrados judiciales como lo ha hecho Sobisch.




Los gremios y movimientos sociales fueron el espacio de confrontación por excelencia durante el gobierno de Jorge Omar Sobisch.


- Definitivamente no hay otro que lo haya hecho. Insisto con lo de la innovación, su espacio se caracterizó por sostener altos niveles de conflictividad, sobre todo con los gremios ¿hay un repensar la práctica de la confrontación desde la lista “Blanca”?

- Mira, si los gremios se creen que son los dueños del Estado habrá confrontación. Ahora… si los gremios se dedican a representar los intereses de los trabajadores, es otra cosa ¿está claro? Acá hay que cambiar el concepto.

Hoy sigue entrando gente al Estado y nadie dice nada, porque esos que entran al Estado después van y se afilian a ATE. Es un juego que le conviene a las dos partes. A uno porque puede cumplir con los compromisos de campaña y al otro porque ingresa dinero a las arcas del gremio con la cuota sindical. Esto alguien tiene que enfrentarlo y también salir a decirlo.

Nosotros lo venimos diciendo hace rato, los gremios están para discutir las condiciones laborales, no para discutir políticas de Estado. Hoy el orden está subvertido: Quintriqueo tiene más poder que el propio Gobernador de la provincia.


- El punto que uno puede señalar como el más álgido en los episodios de confrontación entre los gremios del Estado y el espacio “Blanco” en el gobierno fue en 2007 y eso terminó con la muerte de Carlos Fuentealba en Arroyito ¿existe algún debate dentro de su espacio respecto de eso?

- Claro que si. Pero además debe haberlo en la sociedad. Sobisch pasó por el Fuentealba I y II y salió sobreseído. Se habla de la responsabilidad de él y yo pregunto ¿Guagliardo no tiene responsabilidad? ¿quién llevo a Fuentealba a Arroyito?…

- Una asamblea del gremio, hubo un proceso de discusión interno en ATEN para eso…

 
- Si, pero el gremio está representado por alguien, como el Estado está representado por alguien que es el gobernador. Él dijo “políticamente yo soy el responsable” ¿o acaso vos no te acordás de eso?

Además el gremio no debatió nada en la asamblea, dijeron vamos a cortar la ruta porque viene la semana santa y jodemos a los comerciantes y al turismo de allá haciendo eso. Yo te puedo asegurar que algunos personajes del gremio estaban buscando un muerto porque era la manera de acortar la carrera política de Jorge Sobisch.

- ¿El retorno del espacio “Blanco” tiene una lógica de corto o de mediano plazo?

- Nuestra pelea es para la interna del 2019. Si en el medio hay elecciones para autoridades del partido evaluaremos qué hacer… Lo que estamos buscando es poner a consideración de la gente la conducción de Jorge Sobisch. Que a diferencia de lo que muchos creen es líder y conductor.

En ese sentido, yo creo que el MPN en su vida volverá a tener dos figuras de liderazgo y conducción como han sido Felipe Sapag y Jorge Sobisch.



Hasta 2007, Jorge Sobisch y Mauricio Macri fueron "compañeros" de ruta contra el Kirchnerismo.

La entrevista finaliza con un un agradecimiento en clave de advertencia. El entrevistado ve que el cúmulo de acompañantes que abundó cuando eran poder, hoy está desaparecido. En lo político eso se traduce con la “fuga” de muchos de los funcionarios y dirigentes cercanos a Sobisch. Algunos incluso aduciendo el “caso Fuentealba” como un límite imposible de superar.

En lo mediático, la evidencia de abandono es la carencia de espacios que acepten entrevistarlos o publicar sus posiciones. Gutiérrez admite que en la provincia los medios funcionan con pauta del Estado. Un grifo abierto no solo garantiza “simpatía”, también el condicionamiento de los contenidos. Ahí entraría Sobisch como una suerte de víctima “caída en desgracia”. No obstante, el entrevistado confiesa que la vuelta les dará revancha.

El cronista se posiciona en otro lugar. Advierte que tiene interés en tomar la vuelta del espacio “Blanco” desde la más cruda observación fenomenológica. Confiesa que hay un contexto propicio para que el retorno sea efectivo: la legitimación nacional del discurso de derecha. Incluso, en ese sentido podría decirse que el sobischismo es un “legitimante-legitimado”.

Hace unos días, el actual Presidente de la Nación se refirió al Abogado Héctor Recalde como el líder de una mafia que instrumenta juicios laborales para timar trabajadores. El viejo reclamo “blanco” contra la industria local del juicio se veía así proyectado a un plano nacional distinto. Por algo, hasta 2007, Sobisch y Macri se plantearon un escenario común de disputa contra el Kirchnerismo.

Incluso en el plano internacional existe evidencia del auge en el crecimiento de los agrupamientos de derecha y extrema derecha. Los “Blancos” sin ser extremos, representan un modelo de populismo que expresa, parroquianamente, lo que Marine Le Pen y Donald Trump a los públicos franceses y norteamericanos: salida de la crisis con programas conservadores. El cronista también advierte, que el crecimiento de los espacios que espejan al “sobischismo” han tenido un aliado incondicional: la subestimación del adversario.


viernes, 16 de junio de 2017

“Yo sueño con jugar profesionalmente al fútbol, pero se que eso no es todo"


Facundo es un jugador de fútbol de ritmo pausado y cabeza fría. Para ser “Decano” tiene un estilo de juego atípico: es elegante y preciso con la pelota; además de un furioso ordenador de la táctica colectiva dentro del campo de juego. Su pose, su presencia (y tal vez su impronta) lo acercan más a un “centro has” de la vieja guardia que a los mezquinos volantes de contención del fútbol contemporáneo. 

Facundo Montanaro (izquerda de la imagen) y Diego Roger.

Por gentileza de su padre, nos encontramos en su casa. La charla comienza con referencias al partido de la Selección Argentina que había presentado técnico con una victoria ante el “todo poderoso” Brasil, justo en esa mañana. Pese a haber estado en la escuela Facundo devela, con mucho disimulo, la trampa “tecnológica” que le permitió mirar el partido desde un celular conectado a “WI-FI”. Una novedad del servicio pago de cable que el cronista ignoraba ignominiosamente, pero que al entrevistado le permitió ver el gol de Mercado sin ser detectado por el “ojo” docente.

Montanaro es hincha de Vélez y juega en la Octava División del Club Pacífico de Neuquén. Su equipo ha retenido durante largas y batalladas fechas la punta de un torneo que los tiene como primeros candidatos. Dentro del campo de juego, su rol es de contención (por disposición táctica), pero él dice que gustaría de estar más suelto y probar suerte como “enganche”. Sus referentes son Fernando Gago, Zinedine Zidane y Sergio Busquets. En la cancha se nota. De Gago ha tomado el perfil más metodista, mientras que de Zidane, la proyección con pelota en el piso.

“El fútbol es como una rutina: entrenas de lunes a viernes y el fin de semana vas a jugar. Pese a eso, para mí es el único deporte en el que podes parecerte a los de más alto nivel. Competís en torneos con regularidad y es cómo si fueras un jugador profesional” dice delimitando fríamente la mirada sobre el deporte. Para Facundo, una cosa es jugar y apasionarse, y otra (muy) distinta analizar el fenómeno deportivo. Es una suerte de “Dr. Jekyll y Mr. Hyde”, el primero cuando piensa el fútbol. El segundo, cuando lo vive. 

La octava división de Pacífico, puntera y candidata.


La entrevista continúa y él plantea que le gustaría “llegar a ser un jugador profesional”, pero señala que “al fútbol, hay que acompañarlo con otras cosas”, retóricamente plantea “¿cuánto dura la carrera de un jugador? con suerte hasta las 35 años.” Él piensa que un deportista que no acompaña su carrera con formación académica es un potencial “frustrado”. O bien porque su carrera termina rápido o bien porque luego de ella “no tiene nada más que hacer”.

En los últimos años Neuquén ha tenido una buena racha de jugadores proyectados al fútbol nacional: Matias Castro, delantero de “Patagonia” que jugó la Libertadores con Danubio de Uruguay; el zapalino “Huevo” Acuña, que ha logrado hacerse de la camiseta del seleccionado nacional y el joven Gabriel Arias, quien en los últimos años ha deslumbrado en el arco de “Defensa y Justicia”.

El cronista imagina el sueño del pibe en la cabeza de este joven de 14 años y piensa en lo estimulante que puede ser el horizonte que abre el fútbol de la Primera División de AFA (Asociación de Fútbol Argentino). Facundo sueña, por supuesto, pero no deja de evaluar los “efectos colaterales” que toda aspiración trae consigo.

Dice que los jugadores neuquinos tienen “un montón de chances de llegar al fútbol grande” y que “después de la ‘Neuquén Cup’ muchos chicos empezaron a irse.” Hasta ahí, la parte linda de la historia. Facundo cuenta que el problema es que “los chicos están solos en un lugar desconocido para ellos, sin contención familiar, y eso lo aprovechan los que son de locales para robarles o romperles las cosas”. El efecto, es tremendo. Desolados los pibes deciden volver trayendo consigo pena y frustración: “un montón de pibes no la pasan bien” sentencia.

El duro traspié del cronista que esperaba un “sueño del pibe” clásico, se ve trastocado por la incorporación de la parte “no documentada” de las postales de ensueño. El entrevistado, sensible a la falta de respuesta del periodista, cambia de tema y vuelve a su Pacífico “natal”.

Señala que entrena “todos los días para ser titular” y que no le gusta “ir al banco”. Cuenta también que cuando hace un gol piensa “más en el festejo que en la dedicatoria, aunque mi papá sabe que los goles que hago siempre de los dedico a él”. Facundo dentro de la cancha quiere ser dueño del juego y de la pelota. Dice que no acepta “los malos resultados” y “sufre” cuando le piden el cambio.

El entrevistador sale del rincón y gana aire. La charla vuelve al sendero más acorde a las expectativas originales. El entrevistado, más “futbolístico” y menos “traumático”, cuenta dos anécdotas dignas de mención. La primera, es sobre su ingreso a la cancha: siempre lo hace “dando salto sobre el pie derecho”, en un ritual que termina con un extraño saludo a la nada mostrando “las palmas abiertas.” 

 

La segunda es sobre el club de sus amores. Dice textualmente “en el 2009 yo me estaba empezando a hacer hincha de Velez, y como veníamos ganando, todos los partidos me hacía un poco más hincha. Me acuerdo que estábamos en el Diario de mi viejo y todos estaban mirando el partido final entre Velez y Huracán. Todos a favor de Huracán y nosotros eramos los únicos que hinchábamos por Velez… Me acuerdo que cuando hizo el gol Maxi Morales salte la silla y corrí a abrazarlo a mi viejo, gritamos muchísimo ese gol.”

Al final de la charla, el pibe sonríe y el cronista queda satisfecho. No obstante algo le hace ruido. Haberse enterado de los “retornos forzados” de muchos adolescentes que la pasan mal en Buenos Aires, lo lleva replantearse los modos de comunicar la noticia y las formas de comentar un sueño… pero eso será para otra instancia, hoy solo hablamos de Facundo Montanaro, un pibe que quiere ganar un torneo que ya se le escapó dos veces.